Guillermo Francella posó con su estatua de Eliseo y una placa despertó las alarmas sobre el desenlace de la serie El Encargado
El actor recorrió la instalación que compara al polémico portero con los próceres de la patria en el marco del estreno de la cuarta temporada.
Guillermo posó muy contento con su estatua en Blegrno. / Disney
La frontera entre la realidad y la ficción se volvió difusa en las Barrancas de Belgrano. Guillermo Francella, luciendo sus ya característicos lentes rojos, se presentó ante una réplica dorada de sí mismo: una estatua a escala real de Eliseo Basurto, el protagonista de la serie que redefinió el concepto del antihéroe en la televisión argentina.
La obra muestra a El Encargado con su uniforme impecable, sosteniendo la escoba y el trapo de piso, elementos que simbolizan su dominio silencioso sobre el consorcio.
El código oculto en la placa de bronce de Eliseo
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Lo que comenzó como una acción promocional derivó rápidamente en un intenso debate entre los seguidores de la serie. En la base del monumento, una inscripción reza el nombre completo del portero junto a las fechas "1962-2026". Este dato no pasó desapercibido, ya que el año de cierre coincide con el presente narrativo de la cuarta temporada que acaba de estrenarse.
El interrogante es inevitable: ¿está la producción anunciando la muerte de su personaje más icónico o se trata de una estrategia para desviar la atención?
En los nuevos episodios de Disney+, que fueron liberados por sorpresa en la madrugada del jueves, el personaje de Francella alcanza su máximo nivel de influencia, escalando desde los pasillos del edificio hasta los círculos de poder más altos del país, mientras enfrenta nuevamente a su eterno rival, Matías Zambrano (Gabriel "Puma" Goity).
La instalación artística, que ya se convirtió en un punto de peregrinación para los curiosos, tiene las horas contadas. La pieza dorada será retirada de la plaza este domingo 3 de mayo a las 19:00. Hasta entonces, los fanáticos tienen la oportunidad de tomarse una fotografía con el hombre que desconfía de la bondad excesiva y descubrir si la placa de Barrancas es, efectivamente, el epitafio de una era en la ficción nacional.





