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Graciela Alfano confesó el mayor misterio de la televisión: qué pasó con Maradona, Sabina, Charly y Guinzburg

La mediática reveló los detalles de la noche con los famosos tras el programa "La Biblia y el calefón".


La televisión argentina tiene momentos que quedaron grabados a fuego en la memoria colectiva, pero pocos alcanzan el estatus de leyenda como aquella noche de 1999 en La Biblia y el Calefón. Jorge Guinzburg, maestro de las entrevistas y los climas, logró sentar en un mismo sillón a Diego Armando Maradona, Charly García, Joaquín Sabina y Graciela Alfano.

Durante una reciente entrevista, Rolando Barbano le recordó a Alfano aquel momento televisivo donde las bromas sobre su belleza volaban de un lado a otro. Fue entonces cuando le trajeron a la memoria la genial e inolvidable acotación del Diez en pleno programa: "Mirá, el gallego se hace el boludo, nos vamos a quedar todos acá y se va a ir con Graciela".

Frente a la pregunta obligada sobre cómo terminó realmente esa noche, Alfano no se guardó nada y dejó a todos boquiabiertos con su respuesta, revelando un nivel de intimidad y descontrol que hasta ahora solo era un mito de pasillo.

La casa de Guinzburg: un encuentro que duró hasta la madrugada

Lejos de que cada uno se fuera a su casa tras el éxito del rating, la noche recién empezaba. Según relató Graciela, el grupo completo se trasladó al domicilio del conductor del ciclo para continuar la velada. "Tremendo, nos fuimos a la casa de Guinzburg y nos quedamos hasta las 4 de la tarde. No de la mañana, ¡de la tarde!".

La actriz aprovechó para reflexionar sobre cómo se vivía en aquellos años, marcando una clara diferencia con el clima de la actualidad. "Hoy ustedes se ríen... saben cómo nos divertimos. Hoy la vida está mucho más relajada, pero en ese momento éramos los demonios del planeta. Y realmente éramos cinco demonios, y me alegro de serlo", aseguró con firmeza.

"El desayuno era yo"

El momento de mayor impacto en su relato llegó cuando los entrevistadores, atónitos por la anécdota y tratando de imaginar la escena de esos cinco gigantes de la cultura popular juntos durante tantas horas, le preguntaron qué hicieron hasta las cuatro de la tarde y si, al menos, habían compartido un desayuno.

Con la picardía y la rapidez que siempre la caracterizaron, Alfano remató la anécdota con una frase que no dejó lugar a la imaginación: "¿No tenés imaginación? ¿Desayuno? No, desayuno era yo a veces...".