El desgarrador último adiós de Analía Franchín tras la muerte de su mamá: "Solo nosotras sabemos"
La panelista perdió a su madre el fin de semana y utilizó las redes sociales para homenajearla y recordarla.
La comunicadora, en duelo.
IG @analiafranchinEste fin de semana, Analía Franchín se vistió de luto. La panelista tuvo que enfrentar la muerte de su madre, quien falleció a los 88 años. Con el corazón en la mano y dejando de lado cualquier filtro, la periodista usó sus redes sociales para soltar un mensaje que dejó a todos con un nudo en la garganta, mezclando la angustia de la pérdida con un perdón profundo y sincero.
El desenlace fatal ocurrió este último sábado en las instalaciones del Cemic Saavedra. Según la información que trascendió, la mujer no logró superar un cuadro clínico de shock séptico que terminó apagando su vida. Lejos de la televisión y del ruido mediático, Analía se refugió en sus afectos y decidió abrir el baúl de los recuerdos en su cuenta de Instagram.
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El posteo que emocionó
En una seguidilla de fotos entrañables, la comunicadora homenajeó a su mamá con postales retro caminando de la mano por Disney, mimos de su infancia y las infaltables imágenes de Amalia en su rol de abuela babosa, disfrutando de las vacaciones y abrazando fuerte a su hija.
Pero lo que realmente liquidó a sus seguidores fue el texto. Con una crudeza que emociona, Franchín arrancó su descargo: “Hoy te me escurriste entre los dedos mamita. Lo venías diciendo, lo venía pensando. Pero así y todo duele”.
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“Siento en el fondo la paz que sentiste al cerrar esos ojos azules. Esos ojos que ya no lloraban. Esos ojos adormecidos por tanto dolor soportado desde que eras tan solo una niña rubísima a la que solo maltrataban”, sentenció, blanqueando una historia de vida durísima.
La mujer no esquivó los históricos chispazos de la convivencia y se sinceró sobre el vínculo: “Cuántas idas y vueltas tuvimos a lo largo de la vida. Ufff Dios sabe cuánto hemos peleado. Pero mi amor hacia vos siempre logró resolver todo. Qué suerte que estos últimos años pude comprender que hiciste lo que pudiste. Que a veces te dolía la vida”.
Ya sobre el final, bajó la guardia por completo, le agradeció por haberle dado la vida, por enseñarle a hacer "literalmente de todo", y hasta le dedicó un guiño a sus milanesas, sus trapos de piso y la ropa que le cosía a mano. Para cerrar, selló esta despedida inmensa con una frase que es pura redención: “Te perdono y perdoname por esas cosas que solo nosotras sabemos. Te amo mamita. Descansá. Encontra la paz”.