Carola Reyna dejó atónito a Mario Pergolini con una anécdota junto a Jorge Luis Borges cuando tenía 18 años
En una distendida charla con Mario Pergolini, la reconocida actriz destapó un recuerdo guardado que unió su adolescencia con el autor de El Aleph.
Carola Reyna repasó una de las vivencias más extraordinarias de su juventud. / Captura Eltrece
Las entrevistas televisivas suelen convertirse en verdaderos archivos de valor cuando los invitados deciden compartir fragmentos ocultos de su juventud. Esto sucedió en el programa Otro Día Perdido, emitido por la pantalla de Eltrece, donde Carola Reyna dejó sin palabras al conductor Mario Pergolini al relatar una vivencia tan desopilante como emotiva: cuando tenía apenas 18 años, se convirtió en la chofer asignada de Jorge Luis Borges.
Un plan improvisado que terminó en una gran anécdota para Carola Reyna
La confesión se originó a partir de una fotografía de la actriz junto al escritor que Pergolini trajo a la mesa. Al ver la imagen, Reyna aclaró que ese era un segundo encuentro y procedió a detallar la primera e inolvidable experiencia, nacida gracias a Félix “Grillo” della Paolera, director del taller literario al que ella asistía. La propuesta de Grillo era buscar al autor para una reunión de talleristas.
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“Yo hacía una semana había sacado el registro y manejaba un Fiat 600, en el que Borges tenía que subir en el asiento de adelante, por supuesto”, rememoró la artista con humor. La situación tenía una carga de adrenalina notable: una conductora principiante al volante de un coche pequeño, trasladando a un Borges ya ciego en medio de los colectivos y el tránsito de la calle Maipú.
“Era Borges en vivo. No había redes. Era Borges en vivo”, remarcó, dimensionando el impacto de tener al mito literario a su lado.
Más allá de la admiración por el intelectual, Reyna reconoció que los nervios por la responsabilidad de cuidarlo estuvieron presentes durante todo el recorrido que iba desde Retiro hasta la plaza Vicente López. “Salgo en todos los diarios, ¿me entendés? ‘Maté a Borges’”, bromeó la actriz al recordar los temores lógicos de sus 18 años.
A pesar de la brevedad del trayecto, el viaje se transformó en una experiencia mágica debido a los tópicos que el escritor comenzó a desglosar de manera natural en el habitáculo. “Me hablaba de los signos, de qué signo era, de los espejos, todos sus temas. Posta”, relató Carola.
El punto culminante de la travesía se dio al ingresar a un estacionamiento subterráneo recién inaugurado en la zona, un escenario que encendió la imaginación del autor. “Él me decía: ‘Los laberintos urbanos, los laberintos subterráneos’. Todos sus temas en un trayecto breve. Fue muy genial”, concluyó la intérprete, rescatando del olvido una postal única de la cultura argentina.