Mike Amigorena: "Nunca se me va el amor por Mendoza"
"Soy un performer" es una de las frases que suele subrayar y destacar siempre Mike Amigorena. Es que esa palabra sin dudas es la que mejor lo describe ya que ha atravesado el arte pasando por distintas ramas ya sea televisión, cine, teatro, música, danza y hasta uno de sus puntos fuertes es el arte culinario.
Mike Amigorena nació en Maipú, un departamento cercano a la Ciudad de Mendoza, y desde siempre soñó con ser artista. En los '90 se instaló en Buenos Aires y, siempre volviendo a sus raíces, fue gestando su carrera que hoy la encuentra atravesada por distintos conceptos, pero siempre artístico.
En el Temple ubicado en Palermo, MDZ dialogó con Mike Amigorena por el lanzamiento de "El increíble cool", su tercer disco en formato solista en donde explota su faceta musical.
"Estoy muy contento con la repercusión del disco. Es un disco que me agarra maduro, es la consecuencia de los dos anteriores, de haber estado en pandemia como muy creativo, muy 24-7 para la creación. Así que, bueno, es un compendio de canciones y es un sonido multigénero electrónico", sintetiza Mike sobre este nuevo disco que lo tendrá haciendo una gira nacional en los próximos meses.
- Entre las canciones hay una que le escribiste a tu hija Miel...
- Tesoro es una canción que ya tiene dos años y ahora la incorporé al disco. Siempre es un placer cantarla. La primera vez que la estrené lo hice con Miel y fue muy emotivo. Ahora, con el paso del tiempo, y tantas veces que la toqué, ya tiene otro dinamismo, pero siempre de cantarla hay algo adentro que me llama y me hace estar atento a Miel.
- ¿Ella sabe que es para ella?
- No le importa mucho, yo creo que cuando sea más grande quizás, pero ahora es la canción de papá. Por ahí cuando se escucha, porque la canción tiene las voces de Miel, me mira y me hace, "acá estoy yo". Es un amor, una divina.
- ¿Cómo conviven todas tus facetas artísticas?
- En este momento la prioridad es la música, el proyecto musical, y veo cuál es la prioridad a medida que pasa el tiempo. Cuando hago teatro, hago teatro. Entonces le dedico el tiempo necesario para poder desarrollar la disciplina. Ahora diseñé un plato, no ahora, hace como cinco años, un plato para comer pasta larga, que lo patenté porque no existe en el mundo. Entonces hay como una inquietud constante y en ese movimiento yo voy andando.
- ¿Qué significó ese abandonar Mendoza para venir a Buenos Aires?
- Fue hace mucho tiempo, hace más de 30 años, no me acuerdo, pero imagínate que fue como una tempestad, una tempestad y un alivio. La tempestad por lo que me quedaba y el alivio de encauzar el camino que quería. Lo recuerdo como un momento muy inspirador para y formador. Vuelvo muy seguido y cargo de energía del pago, de la gente, de amigos, de costumbres, de la raspadita.
- Mantenes las raíces...
- Nunca se me fue la tonada, el acento, nunca se me fue el amor por Mendoza, por las costumbres. Bueno, es una obviedad, pero uno es eso. Entonces hay que respetarlo y acompañarlo.
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