Depresión

El desgarrador testimonio de Flor Torrente de sus trastornos: anorexia, depresión y el pensamiento suicida

La hija de Araceli González recordó el momento mas oscuro de su vida.

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MDZ Show lunes, 27 de mayo de 2024 · 22:15 hs
El desgarrador testimonio de Flor Torrente de sus trastornos: anorexia, depresión y el pensamiento suicida

La vida puede presentarte desafíos difíciles de digerir, principalmente durante la adolescencia donde el color y los pensamientos positivos pueden transformarse de la noche a la mañana. Así fue parte del pasado de la hija de Araceli González, Florencia Torrente, quien lindó en los límites entre la vida y la muerte.

Suele ser exagerado desde una perspectiva lejana, pero la depresión no distingue ni de clases ni estamentos sociales y puede afectar a cualquiera que no sepa procesar ciertas etapas de la vida, como le sucedió a la joven actriz tras la separación de su madre y Adrián Suar.

“Sufrí mucho la separación porque nuestras vidas se exponían sin límites. Cada dolor se hacía visible. Los fotógrafos nos perseguían con sus autos y la diaria se hacía incómoda. A esa edad, en la que uno no tiene idea del mundo, yo no estaba preparada para eso”, detalló.

Con respecto a su relación con el “Chueco”, Flor abrió su corazón: “Adrián, con quien conviví desde mis 3 a mis 17 años, ha sido como un padre (...) Existen valores que son incorruptibles, y nosotros vivimos situaciones que no han sido respetuosas para nadie”.

La separación, sumado a un estadío atormentador por ser figuras públicas la llevaron a un estado de oscuridad: “Yo no quería salir de casa. Estaba inmersa en una profunda tristeza. había determinadas cuestiones que mi cerebro no podía procesar”.

“Esa tristeza atacó mi organismo. Me quitó el hambre, al punto de padecer Anorexia Nerviosa. Yo no era ni capaz ni de tomar agua.. Nunca me voy a olvidar esa sensación”, relató la modelo sobre aquel duro trauma.

En paralelo a la fuerte depresión, la hermana de Toto Kirzner debió lidiar con las dificultades para afrontar su trabajo, sumado a la falta de soluciones, en mano de profesionales que la llevaron a recurrir a medicamentos que también atentaron sobre su organismo.

A pesar de las dificultades que la posicionaron al límite de no querer vivir más, Flor encontró resguardo en su familia y en sus convicciones que la llevaron a la reflexión introspectiva y sanadora de “que si no estamos bien por dentro, nada estará bien por fuera”.

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