Cuáles fueron todos los novios rockeros de Celeste Cid
El amor la flechó otra vez y la atravesó por completo. Celeste Cid nada en las aguas del enamoramiento junto a Abril Sosa, el baterista de la mítica banda Catupecu Machu. Una relación que nació en los últimos meses y que ambos se encargan de mostrar en diversos posteos de redes sociales.
Claro que la actriz posee un lazo con la música, porque a lo largo de su vida amorosa ha construido relaciones con una gama amplia de cantantes, de figuras del universo del rock, con un abanico variopinto. Varias de esas historias trascendieron en los medios por algunas controversias.
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El primer hombre que la imantó y que la indujo en un noviazgo fortísimo fue el líder de Illia Kuraiky and The Valderramas, Emmanuel Horvilleur, a quien cruzó en su camino allá por 2003 y con quien evolucionó al límite de convertirse en madre de André, en 2004.
A los dos años del aterrizaje de ese pequeño, Celeste y el artista decidieron escribir el punto final de su vínculo, pero continúa entrelazados y con una muy buena sinergía, a tal punto que ha declarado: Yo siento que Emmanuel es mi familia y lo conozco desde que tengo 17 años”.
La música regresó al corazón, a las fibras de Cid en 2009, cuando entabló una historia fugaz, pero muy intensa según relatan, con Fito Paéz, nada más y nada menos. Este noviazgo no alcanzó el grado de visibilidad de otros, pero varios testigos confirmaron que supieron quererse mucho durante un tiempo.
A los pocos meses de culminar con el autor del Amor después del amor, la actriz cayó rendida ante la personalidad y el espíritu de Joaquín Levinton. En ese caso, Celeste experimentó un asedio de la prensa, que la siguió a sol y sombra por los rumores de problemas de adicciones y excesos con el líder de Turf.
En ese característica de sentir una atracción por los músicos, Cid también edificó una trama maravillosa con Chano Charpentier, que se extendió durante el 2013 y que los movilizó a pleno, a tal punto que se aventuraron a la convivencia, que duró unos ocho meses.
Sobre los rasgos de esa relación, Celeste contó en alguna oportunidad: “Era todo explosivo. En el buen y mal sentido de la palabra. Cuando nos peleamos arde Troya y cuando estamos bien, estamos muy felices”.