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Gabriela Arias Uriburu reveló qué pasó cuando su ex desapareció con sus hijos

Gabriela Arias Uriburu presentó su nuevo libro en el que cuenta qué sucedió con ella cuando su ex marido se llevó a sus hijos.

En los últimos días, Gabriela Arias Uriburu presentó su nuevo libro, “Vínculos II, si estás vivo se puede”, una obra en la que expresa sus sensaciones más profundas del momento en el que su ex marido, Imad Shaban, se había llevado a sus hijos, Karim, Zahira y Sharif, cuando eran niños, a vivir a Jordania.

Convertida en un ejemplo de resiliencia, la escritora y activista por los derechos humanos, cuenta: “Cuando Imad desapareció con nuestros hijos, quedé en un literal vacío. Entré en un caos y, allí, en el agujero negro al que llamé ‘vacío de creación’”.

En su relato más que impactante, Gabriela Arias Uriburu habla del camino espiritual que transitó ante aquella dramática situación. “Aquí me voy a permitir hacer un paralelismo con cómo se crean las cosas en el Universo. Lo que más hay en el universo es vacío, un vacío que no está en verdad vacío, pero al que igual llamamos vacío creador. Parece un trabalenguas, pero es así”, expresó en su libro.

Gabriela Arias Uriburu contó qué pasó cuando Imad Shaban se llevó a sus hijos. 


“A partir de ese suceso trágico, caí en ese agujero negro. Lo más importante fue dejarme caer. Allí empezaron a ocurrir - y sin parar -, experiencias en el campo sutil, en el universo espiritual. Los chicos estaban desaparecidos, pero se hicieron presentes: empezaron a hablarme adentro, a través de los sueños, que venían cargados de información. El inconsciente comenzó a hablarme, a darme información que yo tenía que traducir, porque la vida no es literal ni lineal”, añadió la escritora.

Sobre qué sucedió después de que Imad Shaban se llevara a sus hijos, Gabriela Arias Uriburu explicó: “Empezaron a hacerse presentes todas las huellas vinculantes. A través de canciones, de sueños, de telepatía, comenzó a desplegarse el mundo de la sincronía. Desperté a otra forma de vida, como relaté en mis libros anteriores. Es lo que yo llamo universo vinculante. Ese fue el lugar donde me encontré con mis hijos antes de nuestro encuentro piel a piel”.

“Lo que ocurría en Jordania llegaba a la Argentina. Cuando nos volvimos a ver físicamente con los chicos, no hubo distancia, lo que hubo fue una fiesta. Yo no fui a vincularme con ellos, fui directamente a abrazarlos. Todo lo que vivimos ese año, en esa aparente distancia, fue sintetizado en un instante. La tragedia logró su gran cometido: encontrarnos y hacerlo verdaderamente desde el alma. Sin ego, sin furia, sin violencia, en el estado más puro del amor”, agregó.

Gabriela Arias Uriburu, junto a sus hijos. 


Esa circunstancia, reconoce, la obligó a reinventarse en la forma de amar. “Antes del suceso, yo amaba a mis hijos para mí, los consideraba míos. Cuando Imad se los llevó, me di cuenta de que la forma en los amaba no me alcanzaba y me tuve que lanzar a amar como la historia me lo pidió. Se me rompió el corazón, pero fue para que se expandiera a más amor. La oportunidad de crear esa nueva forma de amar es a través de habitar el vacío que alberga tantas posibilidades”, contó Gabriela Arias Uriburu.

La escritora confiesa, además, que su primera sensación fue la de culpar a Dios y, de alguna manera, a ella misma. “Hubo un quiebre en mí. Culpé a Dios de mi dolor y eso, de alguna manera, fue culpar a mi espiritualidad. Y, entonces, ocurrió que me contraje y empecé a hacer todo con resentimiento, enojada con la vida y culpabilizando al mundo. Vivir era, para mí, sinónimo de encontrarme con lo que se habían llevado”, sostiene.