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La Tora lloró en la cena de nominados de Gran Hermano

Lucía no pudo aguantar las emociones y cayó en un mar de lágrimas.
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Lejos en el tiempo, ya suena a prehistórico el debut de Gran Hermano, que se produjo allá por octubre del año pasado. Tras una montaña de semanas de conflictos encarnizados, de luchas de estrategias, el final se divisa a la vuelta de la esquina.

Apenas seis sobrevivientes continúan en carrera en el reality, en este fenómeno indetenible. Y la producción volvió a activar las eliminaciones, tras varios días de impasse por el ingreso masivo de familiares, que trastocó toda la dinámica de la casa.

En esa temida placa se encuentran La Tora, Camila y Julieta, quienes en la noche del sábado disfrutaron de la cena, la última, antes de la gala en la que se definirá quien abandonará la competencia. En ese contexto, se produjo un momento muy sensible.

Evidentemente las tres desean fervorosamente continuar en el reality, cada una por sus motivos, sus objetivos, pero lo cierto es que ninguna de las nominadas anhela caerse de la posibilidad de ganar el premio gordo de más de quince millones y una casa.

En la charla, Disney trajo a colación sus dudas, sus emociones de angustia al vociferar: “Quiero que se vayan otras personas. Yo estoy re ansiosa. Siento que cuando nos damos aliento, nos decimos palabras lindas, nos decimos todo lo que pasamos y lo afortunados que somos. Y todo eso está bien, pero no quiero que se termine. Es como que, a esta altura, no me quiero ir”.

La morocha, sobre la que pesa una sospecha de cierto acomodo, profundizó en su postura de negación a salir y contó: “Si dicen mi nombre voy a decir ‘no’. Esta es mi casa, hace mucho que vivo acá y no me voy, no salgo. Me da pánico salir por esa puerta. Pienso en que es raro dejar esta casa, mi cama, el parque, la cocina y a ustedes”.

La cena de las nominadas

En ese tono de angustia, La Tora no pudo contenerse, algo le brotó en las entrañas y modificó su lenguaje corporal, con sus ojos vidriosos. Conmovida, Lucía exteriorizó: “Ay, es re triste”. Mientras se limpiaba las lágrimas que germinaban de sus pupilas.

Por su parte, Camila estalló en una especie de ataque de pánico y gritó: “¡No, basta, por favor! Basta, Ju. Me están poniendo nerviosa, me da ansiedad. Lo feo es que se termine la convivencia, la comida entre nosotros, el sauna, la pileta. Es horrible, pero no nos pongamos a llorar. Nadie se quiere ir”.