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De qué vive Katja Alemann, alejada del mundo de la TV

Katja Alemann supo ser una de las grandes figuras del under porteño, pero hoy se dedica a algo muy alejado de todo lo que la llevó a la fama.
Katja Aleman y su actualidad.
Katja Aleman y su actualidad.

Katja Alemann fue una estrella, una figura reconocida y avasallante, llegando a ser una absoluta sex symbol. Pero un día decidió dejar todo aquello que la había catapultado a la fama para dedicarse a una pasión que fue descubriendo con el tiempo: la naturaleza.

En la década del 80, fue una de las grandes figuras de la cultura under en Buenos Aires, además de brillar como cantante y bailarina en locales alternativos. En ese micromundo, junto a Omar Chabán, su pareja en aquel momento, impulsó el lanzamiento de la discoteca Cemento, un emblema de la época en la que se presentaban bandas muy populares, sobre todo provenientes del rock.

Luego, en la década del 90, llegó su explosión mediática con dos facetas distintas: por un lado, era la novia de Carlín Calvo en “Amigos son los Amigos”; por el otro, protagonizó una de las tapas de Playboy más vendidas de todos los tiempos, aunque hoy, viéndolo desde lejos, aclara que hubo otro logro que está incluso por encima.

“Lo más fuerte de esa época no fue la tapa de Playboy, sino el libro Eróticamente, que incluía mis mejores columnas en la revista Eroticón. Ese libro fue un escándalo y lo que me catapultó como sex symbol”, comentó Katja Alemann, en entrevista con La Nación.

“Porque yo era la novia de América, el amor de Carlín Calvo en Amigos son los amigos y, de golpe, me despaché con un libro en el que hablaba de sexo bien directamente, en todo era al pan, pan, y al vino, vino, y mucho peor aún”, agregó la actriz.

“Siempre quise resignificar lo erótico, darle contenido al erotismo porque no tiene que ser humillado ni mancillado porque es nuestra fuerza vital, es lo que nos hace ser especie y reproducirnos”, explicó luego Katja Alemann.

Un día, decidió que su vida debía cambiar de rumbo. Primero, se fue a Costa Rica, siguiendo a su amor de aquellos años, el artista plástico Diego Linares, con quien tuvo dos hijos. Luego, al separarse, regresó a la Argentina para instalarse en Tigre. Allí, encontró un nuevo camino. “Me dije: ‘Al cemento no vuelvo más’. Necesito estar en constante contacto con la naturaleza’”, confesó.

“Porque los ríos del Delta están llenos de botellas y sobrenadantes que la gente tira. Empecé en 2009 haciendo un festival de artistas al aire libre. Ese fue el primer proyecto de ReciclARTE en la campaña de limpiar el mundo del Pnuma (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente)”, justificó Katja Alemann. “Y el último evento que realizamos hace muy poco fue un concierto en el CCK, con una orquesta de instrumentos reciclados de Cateura. Yo separo los plásticos, el cartón y el papel, luego los vidrios y, por último, metal”, concluyó.

Ahora, a los 65 años, si bien trabaja en la obra teatral “Derechas”, de José María Muscari, también utiliza las redes sociales para contarle a sus seguidores los detalles y progresos de su huerta orgánica y para hablar de temáticas relacionadas con la conciencia ambiental.