Cómo era la casa de Patricia Palmer de 18 metros cuadrados cuando llegó a Buenos Aires
Sinónimo de calidad actoral, de interpretación de excelencia. Todo el mundo conoce a Patricia Palmer, esa artista que ha protagonizado cientos de éxitos en la pantalla chica y el teatro. Pero en sus orígenes en la gran ciudad, cuando desembarcó de Mendoza, experimentó situaciones peculiares, como residir en un ambiente de apenas 18 metros cuadrados.
La actriz dejó su tierra natal en búsqueda de perseguir sus sueños y también para reiniciar su vida tras separarse de su marido, lo cual implicaba una dificultad enorme en esa época, desde lo legal y también por la mirada social y un sinfín de factores.
Con su pequeña hija, Patricia se arrojó a la aventura de construir un camino en Buenos Aires, sin demasiadas referencias, prácticamente nulas. Ese escenario la llevó a acudir al ingenio para sobrevivir y para labrarse un sendero en pos de cristalizar sus anhelos.
En primera instancia, Palmer habitó en la casa de una pareja amiga, durante un mes. Así logró encontrar la manera de procurarse su propio espacio, uno muy particular. “Estuve un mes en lo de mis amigos, hice base, y después me alquilé una oficina de 18 metros cuadrados, lo más barato que encontré”, contó.
Claro que ese lugar disponía de características muy especiales, por lo cual en la entrevista con el diario La Nación se lanzó a retratarlo: “Tenía un bañito y la cocinita con una garrafita. Y me arreglé, estaba en la calle Florida, frente a la Plaza San Martín. Lindo, pero los fines de semana era más que desolado”.
Respecto a ese periodo iniciático en la urbe porteña, Patricia expresó: “Cuando bajé del tren no tenía idea de colectivos ni subtes. Tenía que ir a Viamonte y Maipú y fui caminando”. Toda una descripción de las complejidades que atravesó y encima con su niña a su cargo.

En cuanto a los primeros pasos en el mundo laboral, que distaron de las luminarias o las tablas, la artista narró: “ En Gath & Chaves conseguí trabajo cuidando una calesita. Cuando iba llevaba a mi hija, y la señora que hacía el otro turno, Amelia, me la cuidaba cuando tenía que ir a un casting o buscar trabajo de actriz. Visto ahora fue una patriada”.


