La mejor amiga del hijo de Romina Yan contó cómo lo afectó su muerte
Romina Yan permanece en el inconsciente colectivo, su aura y su sonrisa continúan latentes en la atmósfera tras apagar su luz en 2010. El efecto de su repentina muerte se multiplicó por doquier, como en el caso de Caro Domenech, la actriz que es amiga de Franco Giordano y que en esos días acompañó al hijo de la famosa en el trance.
Esta joven de 22 años se inició en el mundo artístico de la mano de Cris Morena y el producto Aliados, ahora trabajó en una producción gigante de Disney llamada Entrelazados y en pos de promocionar esta serie brindó una entrevista en la que abordó su amistada con Fran, el hijo de Romina.
Caro compartió la primaria y continúa firme con su vínculo personal, a pesar que Giordano en la actualidad reside en Inglaterra. Las vivencias, las experiencias, las charlas los unen y en ese momento también fue importante el sostén anímico que pudo ejecutar para con el hijo de Yan.
Respecto a cómo es su relación actual con Franco, Carolina describió: “Ahora Franquito va y viene todo el tiempo porque está viviendo en Londres pero cada vez que regresa a Buenos Aires nos vemos y hacemos una cena. Lo quiero mucho, es mi amigo de toda la vida y de chicos nos encantaba actuar juntos”.
Además graficó que el lazo también se alimentó por la coincidencia del amor por las expresiones artísticas: “Es más, en algunas obras del colegio él era el director y yo actuaba para él. Siempre estuvimos unidos en el arte, más allá de que somos amigos”.
A la hora de narrar lo que sintió en el momento de la partida de Romina y cómo reaccionaron los amigos de Franco, Domenech exteriorizó: “Fue muy fuerte para todos, para el colegio en general e intentamos apoyarlo. En ese momento, nos reunieron en la clase para darnos la noticia y fue tremendo. No parábamos de llorar y a mí me partía el corazón Franquito”.

Atenta a que su amigo transitaba por un dolor mayúsculo, Caro no se despegó de su lado. Por eso, en diálogo con revista Pronto contó: “Solo quería que él se sintiera acompañado, entonces siempre hacíamos programas para que no estuviera solo. Éramos muy chicos y fue un golpe tremendo. No entendíamos del todo qué pasaba pero sí sabíamos que queríamos ayudar a Franco. Mi mamá estaba muy pendiente, me preguntaba todo el tiempo por Franco y me decía que lo invite a tomar el té”.



