Cómo hace para comer Tiziano, el hijo de Valeria Mazza, tras la feroz golpiza que recibió

Cómo hace para comer Tiziano, el hijo de Valeria Mazza, tras la feroz golpiza que recibió

El hijo de Valeria Mazza comentó los problemas que tuvo luego de su recuperación, cómo está ahora y lo que vivió en la feroz golpiza que le propinaron en Rosario.

MDZ Show

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El hijo de Valeria Mazza y Alejandro Gravier dialogó con Teleshow después del lamentable ataque que sufrió en Rosario. El triste recuerdo de esa noche, el paso a paso de su recuperación y el deseo que tiene de volver a su vida normal y divertida, entre muchos otros temas más que se tocaron en la nota.

“Nunca había estado en una pelea, y mucho menos en una situación como esta”, explicó, y comentó su deseo para el futuro: “Mi objetivo es participar del Mundial en el invierno europeo y seguir subiendo en el ranking”. 

“Al principio tenía la boca cerrada con gomas y entonces prácticamente no podía ni hablar y comía todo líquido, con un sorbete. Hace un par de días me sacaron las gomas, por eso ahora estoy hablando mejor. Todavía no puedo masticar ni comer nada sólido, entonces estoy comiendo toda comida blanda y comida triturada. Pero ya me estoy sintiendo bastante mejor, sigo con un poco de malestar, pero por lo menos no tengo tanto dolor en la boca”, comentó.

“Lo más importante es no hacer ninguna actividad que tenga impacto, porque tengo tres placas de titanio que se van acoplando a lo que es el hueso, y están sanando las fracturas y la fisura. Hay que tomárselo con calma”, siguió el chico.

¿Y qué pasó esa noche en Rosario? “Habíamos llegado a Rosario el sábado a la tardecita, la primera vez que íbamos después de la pandemia. Estuvimos un rato con mi abuela en familia jugando a la generala, a la noche fuimos a comer con mis tíos y mis primos, y después hicimos un programa de primos. Éramos un grupo de seis, la idea era salir un rato a pasarla bien y justo cuando decidimos volver, cruzamos la calle para salir y siento que de un lado alguien me dice “Ey, Tincho”, me doy vuelta y me como el golpe del otro lado. Los dos golpes. Ahí siento que van atacar a mi hermano y lo único que pienso es ir a sacarlo de esa situación, lo empujo y nos vamos corriendo. No tuve tiempo de pensar nada, ni de asustarme. Fue cien por ciento instintivo. Corrimos un par de cuadras hasta que me dice que no nos está siguiendo nadie. Yo ya sentía que tenía la mandíbula rota, escupía sangre y lo único que estaba pensando es ir al hospital. Y como no conocemos bien Rosario al toque llamamos a nuestros papás”.

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