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Así está hoy Guillermina, la hija desconocida de Alfredo Casero: tiene 37 años, es peluquera y...

La mayor de los herederos del actor contó su historia, que se caracteriza por una distancia profunda con su padre y el modo en que se reconectaron.
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Alfredo Casero despierta adhesiones fervorosas y detracciones acérrimas, principalmente por su postura política, porque en cuanto a su talento actoral solo recibe elogios. Dueño de un estilo propio, el comediante no pasa desapercibido, así como despierta interés por su historia personal.

Justamente en el ámbito familiar, en las últimas horas se produjo un efecto disparador con la aparición de Guillermina, la hija mayor del humorista. Una mujer que atravesó dificultades por un matrimonio muy opresivo, que la llevó a pelearse con todo su entorno durante años.

En una entrevista con La Nación, la mujer de 37 años reveló la trama de una experiencia muy traumática, que se basó en una pareja compleja que la alejó de Alfredo durante un periodo muy extenso. Además, contó cómo llegó a dedicarse a la peluquería y sus proyectos de hacer un documental sobre Cha cha cha.

En cuanto a su dura experiencia, Guillermina narró: “Fui mamá muy joven: a los 21 tuve a mi primer hijo. Después tuve dos hijos más. Pero no tuve una buena relación de pareja. Fueron muchos años de una relación muy conflictiva que me hizo estar alejada de todo: de mi familia, de mi trabajo, de mis amigos. No tenía ni celular”.

Claro que encontró un punto límite y logró resolver ese calvario, por lo cual explicó: “Fue muy difícil, pero en un momento pude salir y volver con mi familia. Ahí me tuve que reconstruir. Hoy por hoy, tengo mucho respeto por el padre de mis hijos, logramos la paz después de mucho tiempo, pero la pasé muy mal. La historia es bastante larga y con muchos matices”.

A la hora de especificar el momento exacto en que terminó con ese vínculo tóxico, Guillermina contó:  “No fue nada fácil. Estaba embarazada de tres meses cuando me separé y estaba en la lona. Volví a lo de mi mamá con lo puesto, dos pibes... Pero por suerte tuve una familia que me atajó y me tuvo agarrada. Lo que me pasaba era como una adicción”.

Claro que el panorama distaba de lo sencillo, por lo cual pensó en una salida laboral, una manera de reconfigurarse.  “Me fui a vivir a la casa de mi mamá pero quería trabajar de algo. Y se me ocurrió estudiar peluquería. Fue duro pero ahora que ya pasaron muchos años, que tengo una nueva pareja, que tuve otro hijo y que las cosas están bien, tiene un gusto a victoria hermoso”.

No reniega de ese oficio, pero en su horizonte late el deseo de retomar con la actuación y el trabajo en los medios, por eso aseguró: “Tengo todo para atender en mi casa. Soy estilista, colorista, corto, todo... Lo quiero ir dejando, porque quiero actuar y hacer otras cosas, pero sí: trabajo de eso también”.

 

Y una de sus ideas se centra en desarrollar un material para homenajear al mítico programa de Alfredo, por lo cual confesó: “Tengo su apoyo, pero el documental no es sobre mi papá, es sobre el fenómeno que fue ese programa. Serían entrevistas a sus participantes, haciendo una reseña de lo que era el momento histórico y lo que fue pasando en el tiempo. Es increíble que un programa que tiene 30 años todavía tenga vigencia”.