El tenso momento que protagonizaron Mirtha Legrand y Moria Casán en un restaurante
Impensado. Nadie lo divisó en ningún radar, pero se desató una batalla increíble entre dos divas del mundo del espectáculo, dos figuras internacionales, de un calibre magnánimo. En un rincón, Mirtha Legrand, en el otro, Moria Casán. Así como suena, totalmente increíble.
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Resulta que las dos famosas protagonizaron un cruce álgido, ríspido, lleno de tensión, de miradas punzantes y sobre todo de silencio entre ellas, justo ellas que compartieron cientos de momentos, que caminaron a la par en decenas de ocasiones.
Todo se remite a una noche reciente, en la que coincidieron en el afamado restaurante El tropezón, un espacio que eligen muchas celebridades para degustar platos típicos. Ahí, en ese recinto se produjo un round incómodo, de extrañeza absoluta.
En el ciclo A la tarde, de América, el periodista Diego Esteves desarrolló la información, que perjuró es totalmente fidedigna y comprobada. Y que se entrelaza con un choque de malas vibras e incluso de la negativa de ambas de destinarse el simple saludo.
El panelista explicó toda la secuencia: “Estaban en el resto El Tropezón, una llega primero y la otra llega después. La que llegó primero es la más joven y la más longeva después. No se miraron, fue la última cena, la última oportunidad de ".
A la hora del suceso más intrincado, Diego contó: "Una se levanta para ir al baño, va al baño sabiendo que la otra estaba sentada con sus amigos porque es estruendosa cada vez que va a algún lugar, en el buen sentido. La otra la ignora...".
Hasta que Luis Ventura lo apuró: "Vamos que nos vamos". Por lo que Esteves desembuchó: “Hablamos de Mirtha Legrand y Moria Casan”. Luego aportó datos de otros encuentros, en los que participaron más famosos con la intención de acercar las partes y que no resultaron exitosos.
Claro que todavía resta dilucidar el motivo de esta lejanía, de esta distancia que se surcó entre Mirtha y Moria. Por el momento, hay testigos de una capítulo duro, de una intencionalidad de ignorarse y ni siquiera prodigarse un trato politícamente correcto.


