Presenta:

Cómo fue la historia de amor de Ricardo Fort y Gustavo Martínez

El tutor de Martita y Felipe y el chocolatero vivieron un vínculo impresionante durante años, lleno de vaivenes, amor y reconstrucción.
1178180.jpg

La madrugada del 16 de febrero quedará grabada a fuego por un acontecimiento muy fuerte: el suicidio de Gustavo Martínez, la ex pareja de Ricardo Fort. El personal trainer se lanzó del piso 21 de un edificio ubicado en Belgrano y generó conmoción y un enorme shock.

Gustavo no solo fue uno de los novios del chocolatero más famoso del país, de esa figura mediática gigante, cuya ascendencia alcanzó límites inimaginables. La confianza que vibró entre ellos impulsó a Ricardo a asignarle la mayor responsabilidad: ser tutor de sus hijos Martita y Felipe.

Martínez apagó su luz a los 62 años. Todavía se analizan las causas de la muerte, pero en primera instancia todo indica que fue  un suicidio por un estado de depresión. Incluso, el hijo de Ricardo contó que en el último tiempo se lo percibía con un semblante de angustia.

Lo cierto es que Gustavo y Fort se conocieron en la década del noventa, a partir de frecuentar los mismos espacios, ya sea gimnasios, boliches o caminar por círculos similares. Esa buena onda transmutó hasta que a principios del 2000 decidieron darle rienda suelta al sentimiento.

De esa manera, el comandante y Martínez crearon una historia de amor que perduró durante seis largos años, para transformarse en el noviazgo más extenso del famoso. Luego, diversos factores confluyeron para que los dos entendieran que debían culminar el lazo amoroso.

A pesar de terminar esa dinámica de novios, Ricky y Gustavo abrieron las puertas a otro tipo de vínculo, igual de poderoso, de granítico y de extrema confianza. El amor de pareja transmutó en una amistad inquebrantable. Pero no solo eso, ya que directamente se transformaron en familia.

En una oportunidad, Gustavo se operó de una lesión y para la rehabilitación el mediático lo invitó a su casa. Desde ese momento no se fue nunca más y pasó a formar parte del núcleo familiar. Respecto al sentimiento que los unió, Gustavo contó: “Es una de las personas que más quise, lo quise un montón, con sus cosas y las mías, y yo creo que él también me quiso".

Para dimensionar todo este lazo, Ricardo describió sin tapujos lo que vibró en su corazón por Gustavo: “Fue la pareja más larga que tuve y planeé mis hijos con él. Fuimos a hacernos los estudios juntos y yo quise que ellos crecieran cerca de él también”.

El grado de cotidianidad, de confianza, quedó retratado en 2010 cuando Fort le pidió que aceptara ser el tutor de sus hijos, para lo cual firmaron delante de un escribano. Nadie entrega a sus pequeños a las manos de alguien así nomás. Esa fue la prueba de que Martínez se erigió en el mayor amor de Ricky.