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El desgarrador relato de Soledad Aquino sobre Santiago, el bebé que perdió con Marcelo Tinelli

La madre de Mica y Cande Tinelli rompió el silencio por primera vez y contó la trágica experiencia que vivió.

Soledad Aquino vivió un 2021 muy difícil, en el que estuvo ocho meses internada tras ser diagnosticada en marzo con cirrosis hepática y úlcera de duodeno.

La mamá de Cande y Mica Tinelli pasó de estar en lista de espera del INCUCAI a ser trasplantada de hígado y luchar entre la vida y la muerte. Su cirugía, que duró nueve horas, se complicó y sufrió dos paros cardíacos. 

Recientemente, ya recuperada y de regreso en su hogar, Soledad Aquino habló del milagro que significa seguir viva con la Revista Hola!: “Mis hijas me contaron que los médicos decían que lo mío era un milagro. Y yo pienso que realmente tenía muchas ganas de vivir”.

Pero en aquella reveladora entrevista, y para explicar cómo comenzaron sus problemas de hígado, la exmodelo habló por primera vez del hijo que perdió con Marcelo Tinelli cuando ya tenía más de ocho meses de gestación.

“A los 24 años perdí mi primer hijo con Marcelo, Santiago, a los ocho meses y 20 días de embarazo. Estaba manejando y tuve un desprendimiento de placenta”, comenzó el relato la primera mujer del conductor.

“Cuando me llevaron al sanatorio, ya había perdido cuatro unidades de sangre, que es muchísimo. Me desmayé, estuve un mes en terapia intensiva y mi hijo murió. En ese momento, recibí muchas transfusiones y contraje hepatitis C, un virus desgraciado que me amenazó toda la vida”, contó.

Aquella pérdida, que significa uno de los dolores más grandes para cualquier madre, también le significó a Soledad Aquino un cambio total en su vida y en sus costumbres. Tuvo que aprender  a cuidarse en cada comida dado que todo le caía mal. 

“Cuando empecé a sentirme mal a mediados de marzo, pensé que era más de lo mismo, tal vez un cólico. Por suerte mi hermana insistió en llevarme a una clínica, porque veía que no mejoraba ni un poco. Ahí saltó que tenía una hemorragia interna y el hígado ya lo tenía a la miseria. Los médicos me dijeron que tenía que hacerme un trasplante”, agregó después sobre lo sucedido.

Pero como dicen siempre, de las malas experiencias siempre se pueden rescatar buenas sensaciones. "De esta terrible experiencia descubrí que el cariño de la gente, de todos los que te quieren, es lo que te empuja a seguir resistiendo, porque hay un momento dado que sólo se trata de resistir. Ya no podés más y sólo está en vos seguir aguantando un poco más”, cerró Aquino.