AC/DC y la fórmula mágica del rock
AC/DC está terminando un año turbulento, impensado. Hace seis años que no editaba un disco con canciones nuevas, después del exitoso “Black Ice”. Y la decisión de la banda fue hacerlo en este 2014. Lo que no estaba previsto en ninguno de los integrantes del grupo es que uno de sus fundadores se tendría que retirar y que otro de sus integrantes estaría en la portada de los diarios de todo el mundo, denunciado y a punto de ir a prisión.
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Entonces, este “Rock or bust” terminó quedando casi de lado hasta ahora, en que vio la luz.
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Este es un álbum preciso, corto, formado por 11 canciones directísimas que apenas suman 35 minutos de duración. Y sacuden los cuerpos, como siempre lo ha logrado AC/DC.
Es cierto que la banda no quiere volver a salir del esquema clásico como si lo hizo alguna vez -y que le costó la reprimenda de su fiel público- y va sin problemas a su típico sonido, logrando dejar contentos a propios y extraños.
Al ser un álbum corto, es atractivo para escuchar sin problemas y todas las canciones logran hacer mover el pie, sin excepciones. Y eso es lo que busca AC/DC. Y lo logra sin mayores problemas.
“Me recuerda a los antiguos álbumes de The Beatles, donde todas las canciones son precisas y algo pop” declaró Brian Johnson a la revista Rolling Stone. Y tiene toda la razón porque este disco deja en alto el nombre del grupo más allá de los problemas, más allá del alejamiento de Malcolm Young y de los problemas de Phil Rudd y más allá de las exigencias comerciales.
Volvió AC/DC y es una de las mejores noticias de este año que se empieza a despedir.
Walter Gazzo

