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Julio Bocca se despidió para siempre del público
Julio Bocca dio anoche su último adiós al ballet sobre un gigantesco escenario montado de espaldas al Obelisco de Buenos Aires. Mirá videos.
En medio de una ovación de cientos de miles de personas, Julio Bocca pidió hoy "perdón" por "quebrarse" de emoción al cabo de una actuación con la que el popular bailarín argentino se despidió hoy en Buenos Aires después de 27 años de una exitosa carrera profesional.
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A sus 40 años, Bocca decidió abandonar los escenarios y celebrar su adiós "definitivo" en la ciudad que lo vio nacer, donde logró congregar a más de 300.000 espectadores (500.000 dijeron los organizadores del espectáculo) que enmudecieron con la danza del artista internacional.
Cinco pantallas gigantes dispuestas a los lados del escenario y a lo largo de cuatro cuadras colmadas de público permitieron a los asistentes disfrutar del cierre de la gira de despedida iniciada en enero.
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La gala comenzó con un pas de trois de ''El corsario'', junto a los argentinos Eleonora Cassano y Maximiliano Guerra, celebrado por el público hasta agotar las palmas.
Le siguió un número del Ballet Argentino, la compañía creada por Bocca, que dio señas de las mismas extraordinarias cualidades de su maestro.
Ahí estaba otra vez Bocca sobre el escenario, un amplio pantalón caqui, una camisa blanca y una a vincha roja sobre el cabello, casi gauchesco, para bailar junto a Cecilia Figaredo la ''Zamba para no olvidar'' con la compañía de la voz única de Mercedes Sosa.
''Manon'', bailada por Cassano y el francés Manuel Legris, fue la introducción de, quizás, el acto más esperado por el público: la coda final de ''El Quijote''.
Junto a la española Tamara Rojo, del Royal Ballet de Londres, Bocca dio cuerpo y alma al personaje más célebre de su carrera, como si Basilio hubiese sido creado pensando en él.
Apenas sonaron los primeros acordes y Bocca se asomó al escenario con el traje negro, el público comenzó a celebrar con gritos y aplausos las piruetas, los giros mágicos, los pies que apenas tocaban el suelo para volver a desplazarse por el aire como si fueran alas.
''Desde hace un años planeaba venir, desde que (Bocca) anunció que iba a despedirse a fin de año con un show al aire libre. No puedo pagar una entrada pero no podía perdérmelo, esta era la última oportunidad'', dijo a AP Claudia Piñeyro, mientras se secaba las lágrimas y se reponía de la emoción. El ama de casa de 36 años fue acompañada de su madre y sus hijos de 7, 11 y 13 años, que a pesar de permanecer de pie durante casi tres horas miraban extasiados a Bocca.
Generoso, Bocca cedió el escenario al cubano José Manuel Carreño --figura del American Ballet Theatre (ABT)-- que se lució en ''Diana y Acteon'' junto a Figaredo.
El repertorio clásico se completó con ''El cisne negro'' de Bocca y la georgiana Nina Ananiashvili, en un pas de deux de una factura técnica impecable y una pasión desbordante.
El programa continuó con tangos de Astor Piazzolla --la sorpresa fue ''Balada para un loco'' cantada por el popular cantante de cuartetos cordobeses Carlos ''La Mona'' Giménez--, otros clásicos del dos por cuatro como ''Naranjo en flor'' y ''Che bandoneón'' y el melódico a ''A mi manera'' interpretado por el cantante argentino Diego Torres y en el que, con la mano en el pecho, Bocca agradeció la incondicionalidad de su público.
Fueron varios minutos de aplauso cerrado, de bailarines abrazados llorando en el escenario, de rosas que volaban sobre la cabeza de Bocca.
Y por primera vez en mucho tiempo, Bocca --normalmente sereno en público-- se largó a llorar con los brazos extendidos hacia las miles de personas que coreaban ''Olé olé olé, Julio Julio''.
Tras besar a su madre, Nancy --de cuya mano dio los primeros pasos de ballet--, tomó un micrófono y entre risas y lágrimas agradeció a los artistas que se encontraban sobre el escenario. ''Para mí fue un enorme placer tener a todas estas figuras'', dijo.
''Quiero agradecer el cariño y el respeto de todos estos años'', agregó dirigiéndose al público. ''Hasta siempre'', se despidió, mientras fuegos artificiales competían con el brillo de la luna llena en la cálida noche de verano.
Bocca cerró así 25 años de exitosa carrera en Argentina y el exterior, que incluyeron su paso por el ABT y su participación inolvidable como artista invitado en el Royal Ballet de Londres, el Bolshoi de Moscú, el Kirov de Leningrado, el Alla Scala de Milán, la Zarzuela de Madrid, el Royal Danish Ballet de Dinamarca, el Ballet de la Opera de Oslo, el Stuttgart Ballet de Alemania, el Ballet de la Opera de París, el Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Nacional de México.
Pese a pertenecer al mundo del ballet, aún considerado elitista, Bocca se ha convertido en una figura central en Argentina gracias a su afán por llevar la danza a los sectores más populares.
Durante años bailó en plazas, escenarios callejeros y estadios de fútbol coreografías que mezclaban el ballet clásico con el tango, el jazz, el pop y hasta ritmos caribeños, tal como lo hizo en su despedida del sábado.
Cassano, pareja de baile de Bocca durante 18 años, y otro ícono de la danza argentina, explicó en una reciente entrevista el talento del bailarín para comunicar el ballet a las masas.
''Julio hizo que el ballet fuera algo alcanzable para el público general argentino, no sólo para una elite. Si le preguntás a un taxista o a un chofer de colectivo (autobús) quién es Julio Bocca seguro lo conoce y eso es algo que no pasa en otras partes del mundo con los bailarines'', dijo.
Bocca inició su carrera internacional a los 15 años como primer bailarín de la Fundación Teresa Carreño de Venezuela y luego en el Teatro Municipal de Río de Janeiro, Brasil.
Tenía apenas 18 años cuando ganó la Medalla de Oro del Concurso Internacional de la Danza de Moscú, el más importante del mundo. Allí lo vio Mikhail Baryshnikov, entonces director artístico del ABT, que lo invitó a Nueva York para una audición.
Sin embargo, el impacto que causó Bocca fue tal que ingresó al ABT como principal. Allí se hizo famoso con los papeles de Albrecht en ''Giselle'', Basilio en ''Don Quijote'' y Romeo en ''Romeo y Julieta''.
''Todos sabían que iba a ser una estrella cuando comenzó'', recordó Rachel Moore, la directora ejecutiva del ABT, quien compartió con Bocca el escenario en aquellos años. ''Era muy hábil técnicamente, pero además tenía mucha pasión y energía en el escenario, especialmente para alguien tan joven''.
La gira de despedida, denominada ''Gracias'', comenzó el 12 de enero en el teatro Casino de París e incluyó actuaciones en Uruguay, España, Brasil, Estados Unidos, Rusia e Italia. A continuación videos de Julio Bocca bailando en distintas oportunidades.
Ahí estaba otra vez Bocca sobre el escenario, un amplio pantalón caqui, una camisa blanca y una a vincha roja sobre el cabello, casi gauchesco, para bailar junto a Cecilia Figaredo la ''Zamba para no olvidar'' con la compañía de la voz única de Mercedes Sosa.
''Manon'', bailada por Cassano y el francés Manuel Legris, fue la introducción de, quizás, el acto más esperado por el público: la coda final de ''El Quijote''.
Junto a la española Tamara Rojo, del Royal Ballet de Londres, Bocca dio cuerpo y alma al personaje más célebre de su carrera, como si Basilio hubiese sido creado pensando en él.
Apenas sonaron los primeros acordes y Bocca se asomó al escenario con el traje negro, el público comenzó a celebrar con gritos y aplausos las piruetas, los giros mágicos, los pies que apenas tocaban el suelo para volver a desplazarse por el aire como si fueran alas.
''Desde hace un años planeaba venir, desde que (Bocca) anunció que iba a despedirse a fin de año con un show al aire libre. No puedo pagar una entrada pero no podía perdérmelo, esta era la última oportunidad'', dijo a AP Claudia Piñeyro, mientras se secaba las lágrimas y se reponía de la emoción. El ama de casa de 36 años fue acompañada de su madre y sus hijos de 7, 11 y 13 años, que a pesar de permanecer de pie durante casi tres horas miraban extasiados a Bocca.
Generoso, Bocca cedió el escenario al cubano José Manuel Carreño --figura del American Ballet Theatre (ABT)-- que se lució en ''Diana y Acteon'' junto a Figaredo.
El repertorio clásico se completó con ''El cisne negro'' de Bocca y la georgiana Nina Ananiashvili, en un pas de deux de una factura técnica impecable y una pasión desbordante.
El programa continuó con tangos de Astor Piazzolla --la sorpresa fue ''Balada para un loco'' cantada por el popular cantante de cuartetos cordobeses Carlos ''La Mona'' Giménez--, otros clásicos del dos por cuatro como ''Naranjo en flor'' y ''Che bandoneón'' y el melódico a ''A mi manera'' interpretado por el cantante argentino Diego Torres y en el que, con la mano en el pecho, Bocca agradeció la incondicionalidad de su público.
Fueron varios minutos de aplauso cerrado, de bailarines abrazados llorando en el escenario, de rosas que volaban sobre la cabeza de Bocca.
Y por primera vez en mucho tiempo, Bocca --normalmente sereno en público-- se largó a llorar con los brazos extendidos hacia las miles de personas que coreaban ''Olé olé olé, Julio Julio''.
Tras besar a su madre, Nancy --de cuya mano dio los primeros pasos de ballet--, tomó un micrófono y entre risas y lágrimas agradeció a los artistas que se encontraban sobre el escenario. ''Para mí fue un enorme placer tener a todas estas figuras'', dijo.
''Quiero agradecer el cariño y el respeto de todos estos años'', agregó dirigiéndose al público. ''Hasta siempre'', se despidió, mientras fuegos artificiales competían con el brillo de la luna llena en la cálida noche de verano.
Bocca cerró así 25 años de exitosa carrera en Argentina y el exterior, que incluyeron su paso por el ABT y su participación inolvidable como artista invitado en el Royal Ballet de Londres, el Bolshoi de Moscú, el Kirov de Leningrado, el Alla Scala de Milán, la Zarzuela de Madrid, el Royal Danish Ballet de Dinamarca, el Ballet de la Opera de Oslo, el Stuttgart Ballet de Alemania, el Ballet de la Opera de París, el Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Nacional de México.
Pese a pertenecer al mundo del ballet, aún considerado elitista, Bocca se ha convertido en una figura central en Argentina gracias a su afán por llevar la danza a los sectores más populares.
Durante años bailó en plazas, escenarios callejeros y estadios de fútbol coreografías que mezclaban el ballet clásico con el tango, el jazz, el pop y hasta ritmos caribeños, tal como lo hizo en su despedida del sábado.
Cassano, pareja de baile de Bocca durante 18 años, y otro ícono de la danza argentina, explicó en una reciente entrevista el talento del bailarín para comunicar el ballet a las masas.
''Julio hizo que el ballet fuera algo alcanzable para el público general argentino, no sólo para una elite. Si le preguntás a un taxista o a un chofer de colectivo (autobús) quién es Julio Bocca seguro lo conoce y eso es algo que no pasa en otras partes del mundo con los bailarines'', dijo.
Bocca inició su carrera internacional a los 15 años como primer bailarín de la Fundación Teresa Carreño de Venezuela y luego en el Teatro Municipal de Río de Janeiro, Brasil.
Tenía apenas 18 años cuando ganó la Medalla de Oro del Concurso Internacional de la Danza de Moscú, el más importante del mundo. Allí lo vio Mikhail Baryshnikov, entonces director artístico del ABT, que lo invitó a Nueva York para una audición.
Sin embargo, el impacto que causó Bocca fue tal que ingresó al ABT como principal. Allí se hizo famoso con los papeles de Albrecht en ''Giselle'', Basilio en ''Don Quijote'' y Romeo en ''Romeo y Julieta''.
''Todos sabían que iba a ser una estrella cuando comenzó'', recordó Rachel Moore, la directora ejecutiva del ABT, quien compartió con Bocca el escenario en aquellos años. ''Era muy hábil técnicamente, pero además tenía mucha pasión y energía en el escenario, especialmente para alguien tan joven''.
La gira de despedida, denominada ''Gracias'', comenzó el 12 de enero en el teatro Casino de París e incluyó actuaciones en Uruguay, España, Brasil, Estados Unidos, Rusia e Italia. A continuación videos de Julio Bocca bailando en distintas oportunidades.