Citroën Ami 8: El "hermano mayor" del 3CV que conquistó a la familia argentina
Un repaso por las versiones del Ami 8 producido en Argentina. Colores exclusivos, interiores de pana y su exitosa historia de exportación regional.
Citroën Ami 8
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Citroën Ami 8
CitroënA finales de la década del 60, Citroën Argentina atravesaba un proceso de maduración. Con el 2CV y el 3CV establecidos como referentes de economía, la marca del doble chevrón necesitaba un vehículo que ofreciera un plus de distinción y espacio. Así llegó en diciembre de 1970 el Citroën Ami 8.
Derivado del Ami 6 francés —famoso por su luneta de inclinación negativa diseñada por Flaminio Bertoni—, el Ami 8 nacional (denominado AMF) optó por la carrocería break, mucho más alineada al gusto del usuario rioplatense que buscaba un auto familiar y polivalente.
Mecánica confiable y potencia mejorada en CV
El Ami 8 compartía la robusta plataforma del 3CV, pero con ajustes para compensar su mayor tamaño y los 150 kilos extra de peso. Equipaba el clásico motor bicilíndrico de 602 cm³, pero gracias a la incorporación de un carburador de doble cuerpo Solex, lograba una potencia de 35 CV. Este incremento le permitía alcanzar una velocidad máxima de 120 km/h con un consumo muy contenido: entre 6,5 y 7,2 litros cada 100 kilómetros, dependiendo de la velocidad.
Para mejorar la experiencia de manejo, se introdujeron cambios técnicos significativos en el chasis:
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Suspensión: Se incorporó una barra estabilizadora antirrolido en el tren delantero y resortes de mayor diámetro.
Frenos: A diferencia del modelo francés que usaba discos, el argentino mantuvo frenos a tambor hidráulicos en las cuatro ruedas.
Tracción: Delantera, mediante juntas homocinéticas, manteniendo el excelente despeje de 250 mm que le permitía transitar caminos en mal estado con facilidad.
Un diseño pensado para la funcionalidad
El exterior del Ami 8 rompía con la estética redondeada de sus hermanos menores. Sus grandes faros rectangulares eran regulables desde el interior, y los focos de posición estaban embutidos para evitar roturas durante las maniobras de estacionamiento. Además, se respetó la línea original de los paragolpes envolventes con uñas de goma, dándole un aspecto más moderno y fluido.
El habitáculo fue el gran protagonista. Con capacidad para cinco pasajeros, el área de carga de 365 dm³ se podía ampliar notablemente rebatiendo los asientos traseros. El acceso se realizaba a través de un portón trasero asistido por amortiguadores, una novedad para la época que facilitaba la carga de equipaje. En el panel, destacaba el volante de un solo brazo —herencia del sofisticado DS— y una bandeja portaobjetos que recorría todo el ancho del tablero.
Evolución y versiones especiales: Del Club al Elysée
A lo largo de su producción, el modelo fue recibiendo actualizaciones. En 1972 nació la versión Club, con nuevos tapizados negros y llave de contacto Neimann. Hacia el final de su ciclo, en 1977, se presentó el Elysée, la variante más lujosa que incluía:
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Tapizados de pana verde y alfombra bouclé.
Volante acolchado y radio AM de serie.
Llantas caladas y bandas protectoras laterales de acero inoxidable.
Incluso existió una versión ambulancia equipada con camilla articulada, demostrando la versatilidad de la plataforma. El éxito del Ami 8 no se limitó a las fronteras argentinas: desde la planta de la calle Zepita se exportaron unidades a Uruguay, Paraguay y Cuba, además de enviarse kits para ser ensamblados en Chile.
Hasta el cese de su fabricación en diciembre de 1979, se produjeron 48.855 unidades. El Ami 8 no solo fue un éxito de ventas, sino que demostró que se podía ofrecer un auto con soluciones técnicas simples pero con un confort y estilo superiores, ocupando un lugar sentimental imborrable en el parque automotor argentino.

