La historia de Ford en México
En la actualidad, resulta difícil imaginar nuestra vida sin un vehículo de cuatro ruedas, ya sea propio o accesible a través de una app. Los autos nos brindan la libertad de desplazarnos a cualquier lugar y momento, incluso a los destinos más remotos. Sin embargo, cuando el primer motor resonó en la Ciudad de México, ni las personas ni el entorno estaban listos para ello.
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Aun así, los autos, principalmente de la marca Ford, se adueñaron del país a gran velocidad, modificando el paisaje de manera permanente.
Hace exactamente 130 años, las familias más acaudaladas de México trajeron los primeros autos al país. Su llegada fue un hito memorable: el vehículo funcionaba con una fuerza “invisible”, algo que no era tan evidente como un caballo tirando de un carruaje o los pedales de una bicicleta.
¿Cómo lograron popularizarse? A través de la promoción. Aunque el temor inicial a los motores ruidosos se desvaneció, la f
ascinación perduró. A inicios del siglo XX, los autos, en especial los de Ford, no solo dominaron las calles pavimentadas, sino que también comenzaron a destacar en el ámbito de la publicidad.
Mediante anuncios en diarios, revistas e incluso en tranvías y los propios vehículos Ford, los autos captaron la atención de la sociedad. Los primeros distribuidores en el país también contribuyeron a fortalecer esta imagen publicitaria.
La estrategia publicitaria dio resultados, y no pasó mucho tiempo antes de que México se convirtiera en el tercer mercado más importante para las marcas automotrices estadounidenses, incluyendo a Ford, según datos del Departamento de Comercio y Trabajo de Estados Unidos en 1903.
Con el aumento de los vehículos, surgió la necesidad de conductores capacitados, lo que dio origen a nuevos oficios, consejos y normativas. Emergió la profesión del chofer: aunque los autos se presentaban como una alternativa al caballo, la realidad era que el propietario debía aprender a manejarlos, algo que en esa época no era sencillo.
A principios del siglo XX no existían academias de conducción, por lo que nació la figura del chofer, quien debía estudiar libros sobre mecánica, mantenimiento y técnicas de manejo. También surgieron teorías sobre los efectos en la salud: en los medios impresos se publicaban artículos sobre el bienestar de los conductores, incluyendo recomendaciones nutricionales específicas para ellos.
Además, se creó el primer reglamento de tránsito de la Ciudad de México: aunque algunos consejos, como los de alimentación, puedan parecernos extraños hoy, otros tenían sentido, como aquellos relacionados con las condiciones de salud necesarias para conducir de forma segura.
Desde aquellos primeros sonidos de motor, los vehículos han dejado una marca imborrable en la historia de México, un país que pasó de ser un mercado clave para la importación de autos a convertirse en un centro de producción automotriz, en gran parte gracias a Ford.

