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¿Sabés cuál fue el primer auto de Fiat propulsado a etanol?

La primera unidad del modelo forma parte de la colección de clásicos de Fiat y es un hito en la ingeniería automotriz.

El 5 de julio de 1979, Fiat marcó un hito en la historia automotriz con el lanzamiento del primer auto de producción en serie propulsado por etanol: el Fiat 147

Apodado cariñosamente "Cachacinha" por su característico aroma, este modelo no solo revolucionó la industria automotriz brasileña, sino que se convirtió en un referente mundial en el desarrollo de vehículos más eficientes y menos contaminantes.

El legado del Fiat 147 trasciende su época. Como destaca Alexandre Aquino, vicepresidente de la Marca Fiat para Sudamérica: "El Fiat 147 es un ícono que marcó la vida de miles de personas. Su contribución a la industria automotriz fue pionera y su influencia se siente hasta el día de hoy en la tecnología de motores flexibles".

Fiat 147

Introducido en 1976 en el Complejo Automotriz de Betim, el Fiat 147 llegó cargado de innovaciones. Su motor transversal, dirección retráctil y otros elementos vanguardistas lo posicionaron como un automóvil moderno y eficiente para su época. Sin embargo, fue su motor de etanol lo que lo catapultó a la fama mundial.

La historia del Fiat 147 y el etanol comenzó a gestarse en 1976, en un contexto marcado por la crisis del petróleo. Brasil, con su abundante producción de caña de azúcar, vio en el etanol una oportunidad para reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Así nació el programa ProÁlcool, que impulsó el desarrollo de vehículos con motores flexibles.

El Fiat 147 fue sometido a rigurosas pruebas, incluyendo un viaje épico de 12 días y 6.800 kilómetros por Brasil, demostrando así su fiabilidad y eficiencia. Este modelo pionero allanó el camino para la adopción generalizada del etanol como combustible alternativo en Brasil y en otros países.

Fiat 147 a etanol

Hoy en día, el legado del Fiat 147 sigue vivo. La tecnología de motores flexibles, desarrollada inicialmente para este modelo, se ha convertido en un estándar en el mercado brasileño y en otros países de América Latina. 

El etanol, gracias a su menor impacto ambiental y su contribución a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, se ha consolidado como un combustible clave en la transición hacia una movilidad más sostenible.