Diez consejos para principiantes que quieren comer sano

Diez consejos para principiantes que quieren comer sano

¿Te gustaría alimentarte más saludablemente pero no sabés por dónde empezar? En esta nota te decimos cómo iniciarte en esta nueva vida de buenos hábitos.

Food Lovers

Estamos acostumbrados, en general, a “comer mal”, es decir, comer sin consciencia e ingerir alimentos que en muchos casos son perjudiciales para nuestra salud. ¿De quién es la culpa? Podemos decir que de nuestra cultura. Las costumbres alimentarias se heredan principalmente a través de los hábitos familiares. Por eso comer saludable no es para nada fácil.

Lo primero que hay que hacer es tomar consciencia de que nececitás un cambio. ¿Cómo? Escuchando a tu cuerpo. Hay miles de testimonios de personas que han cambiado positivamente sus hábitos alimentarios y sus cuerpos lo han recibido de maravillas, sintiéndose cada vez mejor, con menos intolerancias o alergias, con menos dolores, con un funcionamiento más eficiente del sistema digestivo, y con un notable cambio en el metabolismo. Comer sano mejora la vida de cualquiera, no es un secreto.

¡Ojo! No todos los cuerpos son iguales ni reaccionan de igual modo. Por eso es importante que una vez que decidas realizar cambios, lo hagas acompañado por un médico o nutricionista, para asegurarte de no meter la pata.

En esta nota te damos algunos consejos para que comiences ese cambio que venís posponiendo, pero sabés que es necesario.

Tomá consciencia de cómo te sentís ahora para comparar con  tu estado una vez que implementes nuevos hábitos. Es importante que sepas que este cambio no es fácil, ni barato. Generalmente una fruta es más cara que una tortita. Y generalmente ponerte a lavar, cotar y cocinar vegetales es más laborioso y te lleva más tiempo que hacerte un sándwich.

No te dejes abrumar por toda la información que recibís a través de la tv, diarios, revistas, libros, influencers, etc. Leé mucho, compará, y quédate con lo que creas más sensato, no toda la información es seria ni con fundamentos científicos. Escuchá a tu cuerpo. ¡Y chequeá la fuente! Ante cualquier duda, consultale a un médico.

Recordá que los tiempos cambian, y que lo que se consideraba sano hace unas décadas atrás (las recetas con mucha manteca y crema de Doña Petrona por ejemplo) hoy ya no lo es.

  1. Incorporá cambios gradualmente, no intentes ser una nueva persona de un día para otro.
  2. Comenzá el día con un desayuno energizante y saludable: en lo posible eliminá azúcar y lácteos (podés consumir leche deslactosada y edulcorantes naturales como stevia). Tomar un café de calidad (tostado, no torrado, y no instantáneo) te permitirá disfrutar de su sabor y no hará falta que lo endulces. Reemplazá la tostada con manteca, por una fruta, un jugo de naranjas, o un licuado de frutas. También los cereales integrales (no azucarados) son una buena opción. Podés agregar fibras y nutrientes a los licuados, agregando una cucharada de salvado de avena, o unas semillas molidas, que lo harán más contundente y sentirás saciedad por más horas. Una tostada con palta y huevos revueltos sería una muy buena idea, pura proteína (y mejor aún si obviás la tostada).
  3. Que los vegetales sean la base de tu dieta. Más frutas, verduras, legumbres y semillas. Reducí la ingesta de carnes. Mejor que sean pescados o carnes blancas pero de crianza “feliz” (pollos orgánicos). Decile chau a las salchichas, fiambres y embutidos.
  4. Consumí grasas “de las buenas”. Aceite de oliva, y aceite de pescado. Evitá manteca, grasa animal, margarina, y otros aceites que no sean de oliva (decile no a las gradas vegetales refinadas como aceite de palma, girasol y maíz). Consumí mejor frutos secos, palta y pescado. IMPORTANTE: los alimentos súper procesados (snacks como papas fritas o galletitas de copetín por ejemplo) tienen muchísimas grasas vegetales refinadas.... eliminalas de tu vida!
  5. Optá por comer lo que podés reconocer. Evitá los ultraprocesados. Es probable que si leés la etiqueta descubras que tienen muchos componentes que no sabés qué son, o algunos sepas qué son pero que quizás sean malos para la salud.
  6. Incorporá legumbres. Habas, porotos, lentejas, garbanzos… son una gran fuente de proteínas. No solo las podés consumir en guisos, sino que en verano son riquísimas en ensaladas (y llenadoras).
  7. Bebé agua. Mucha. Muchísima.  A toda hora, un vasito a cada rato. ¡No gaseosas! Bajá el consumo de alcohol (si podés elimínalo). Mejor tomar infusiones de hierbas y té, o aguas saborizadas por vos mismo con frutas.
  8. Evitá hacer dietas extremas. Es mucho mejor cambiar costumbres gradualmente e incorporarlas en el tiempo.
  9. Preferí cocinar en casa, a salir a comer en un lugar "económico" con alimentos de dudosa procedencia. Informate cuando vayas a salir a un restaurante, para elegir uno que ofrezca alimentos sanos y garanticen una cocina a consciencia.
  10. Disminuí el consumo de harinas. Si consumís pan, que sea de harina integral (mejor aún si conseguís harina orgánica y hacés vos mismo el pan). 

Esperamos que te hayan gustado estos consejos te sientas entusiasmado para comenzar a cambiar de hábitos.

 

Seguinos en nuestras redes y enterate de todas las novedades del mundo de la gastronomía.

Instagram @FoodLoversMDZ     Facebook FoodLovers.MDZ    Twitter @FoodLoversMDZ 

 

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?