¿Qué haces cuando encontrás en la góndola un vino que no está premiado?
Tengo la suerte de haber recibido muchos críticos de vino internacionales y a la prensa especializada y de haber convivido unos días con ellos por varios años y les puedo decir que hay gente muy seria que viaja, se compromete en descubrir lo mejor sobre todo, en serle fiel a sus seguidores/clientes/lectores, ya que de nada les sirve puntuar bien un vino que cuando su seguidor lo beba se acuerde de él y de su abuelita. Cada crítico de vinos le es fiel a su paladar y a su formación.
Siempre recomiendo que elijas a un crítico de acuerdo a tu paladar y que lo sigas. Es importante saber que un vino puede ser delicioso para un crítico y no tanto para otro, porque son paladares diferentes.
Vamos pasito a pasito:
Qué significan los puntajes
- 96-100 - Extraordinario
- 90-95 - Sobresaliente
- 85-89 - Muy Bueno
- 80-84 - Apenas sobre el promedio
- 70-79 - Promedio
- 60-69 - Debajo del promedio
- 50-59 - Inaceptable
Por un lado, los famosos 100 puntos hasta hace poco para mí eran una exageración, ya que 100 puntos es la perfección y para mí no existe. Ya que obtener 100 puntos implica que hiciste lo mejor que pudiste hacer y nunca será superado. Pero.... durante la reunión de fin de año con el Club de Mujeres Profesionales del Vino, donde discutíamos sobre puntajes, me respondió de forma muy convincente la Lic. Adriana Martinez diciendo:
Los 100 puntos, son la perfección en ese momento, en el que mirás el vino y es imposible bajarle un punto por el color, lo olés y tiene toda la complejidad que debe tener, además de balance y elegancia, lo bebés y se repite la ecuación. Es un vino de final largo pero que te invita a tomar otra copa. El vino de 100 puntos resulta inolvidable.
Convincente como mujer que es, compré su idea y espero que haya muchos vinos 100 que le den esa sensación a los críticos de vinos del mundo.
Por otro lado, ¿qué sucede cuando un crítico cata un vino y le coloca 86 u 88 puntos?
El fin del universo, un castigo divino o el equivalente a la letra escarlata, no?
Pero, un día, Neal Martin, quien otorga Puntos Parker en Bordeaux y Bourgogne me dijo: Si vos estudias medicina y te sacaras un 8,5 en un final, qué te parecería? !Huy excelente! le dije y le respondió, Obvio porque en una profesión tan compleja como esa un 85% o más es un gran logro. Eso es lo que sucede en un ranking de vinos, no todos podrán tener 90 puntos o más, pero se premiará con 85 o más a quienes hagan muy buenos vinos y con 90 o más para los sobresalientes y a los extraordinarios con 96 o más.
Ese día comprendí un poco mejor los puntajes y me convencí en que debemos dejar de ser exitistas y comunicar los 85 con orgullo y educar al consumidor sobre lo que significan estos puntajes. Y como consumidores saber que detrás de ese puntaje hay un muy buen vino que puede satisfacer nuestro paladar y nuestro bolsillo.
Por otro lado, están los vinos que nunca serán catados por catadores porque están lejos de su radar o de las instituciones que organizan estas actividades. Por más que me quiera engañar, debo aceptar que el sol no sale a la misma hora para todos.
Están los grandes vinos, de grandes bodegas que tendrán más exposición, las bodegas que están en boga que podrán tener mayor llegada, pero eso es la cúspide de la pirámide.
Si Peñín cató 620 vinos, Parker y Tim Atkin llegarán a los 1000 y un poquito más con esfuerzo, me pregunto ¿Qué sucede con las quizás 9000 restantes etiquetas? Son malas? No valen la pena? Qué debemos hacer como consumidores?
Les cuento que hace unas semanas un enólogo del Valle de Uco me dijo: todo lo que se habla, los puntajes, las discusiones de si existe o no la mineralidad, son cosas del mundillo del vino, que no son ni el medio por ciento de los consumidores. El consumidor está afuera y debemos salir a presentarnos y a cautivarlo con nuestros vinos.
Hay tanto vino bueno por conocer, tantas zonas por descubrir y otras tantas por reconfirmar por lo que, no es momento de quedarse quietos, es hora de tomar riesgos y sumergirse en la aventura de probar lo nuevo, descubrir estilos y volvernos en críticos de la industria.
La crítica bien hecha siempre es una buena herramienta de marketing, un cajoncito de madera sobre el cual pararte para que te distingan los consumidores más lejanos.
Herramientas que se deben saber usar, por lo que le pido a la industria que luzca un hermoso 88 puntos, una medalla de bronce o un "recomendado" con orgullo, porque se lo merecen. Le pido a los comunicadores que resalten los vinos con 85 o más puntos siempre que tengan buena relación precio calidad, ya que después de todo para un vino esa es la mejor estrategia de largo plazo.
Brindo por los vinos del norte, del sur, del este y del oeste, el que se cultiva a 25 metros sobre el nivel del mar o a los 1600, los que se hacen en huevo, en tanque, en barrica o en pileta. Brindo por el vino de calidad, el vino sin defecto, por el viticultor bien pago y por un clima que no castigue el esfuerzo del año. Brindo por que los críticos reconozcan nuestros vinos entre los grandes vinos del mundo, que promuevan el consumo del vino argentino en cada rinconcito del planeta donde se beba vino. Y brindo porque el consumidor siga eligiendo al vino como su bebida nacional.
Salud!






