Mendoza 1998: mirá los impactantes videos de las picadas en el Parque General San Martín
Así eran las peligrosas picadas en la rotonda de la fuente, entre autos clásicos, temerarios espectadores y nulo control policial a fines de los noventa.
Un vistazo a la Mendoza de fines de los 90. Te mostramos las arriesgadas piruetas automovilísticas sobre el circuito nocturno de la fuente.
Foto: captura de video Instagram @sergionycEl Parque General San Martín, principal pulmón verde y espacio de esparcimiento al aire libre mendocino, guarda en su historia capítulos tan emblemáticos como riesgosos. Durante la década de los noventa, la icónica rotonda de la Fuente de los Continentes se transformaba al caer la noche en el escenario de las célebres y peligrosas picadas.
El tesoro de archivo que despertó la memoria colectiva
El material audiovisual grabado en 1998 por el fotógrafo Sergio Larrañaga, actualmente radicado en Nueva York, desató un furor de comentarios en Instagram. Las imágenes resguardan un documento histórico único capturado en aquella época. Ante la curiosidad de sus seguidores, el propio realizador explicó que registró las secuencias con una videocámara Panasonic M-3000, para luego optimizar el ajuste de imagen mediante tecnología móvil actual y así compartirlo en redes sociales.
Las imágenes que muestran la locura de las picadas clandestinas en 1998
Para la juventud de aquellos años, asistir a las picadas clandestinas en Mendoza constituía un ritual infaltable durante los fines de semana veraniegos. Las familias y grupos de amigos acudían con heladeritas equipadas con bebidas alcohólicas, buscando los mejores puestos para presenciar las peligrosas maniobras. Aunque las fuerzas policiales intervenían periódicamente para disolver la concentración, en múltiples ocasiones los competidores lograban girar sin interrupciones hasta por cuatro horas consecutivas.
Riesgo al límite entre trompos y aceite
Las maniobras exhibidas provocan un impacto inmediato en la audiencia de hoy por la extrema proximidad entre los autos y los temerarios espectadores. El público, situado a breves centímetros de la huella del asfalto, alentaba a sus vehículos favoritos mientras estos rozaban de lleno contra el cordón de la Fuente de los Continentes. Para incrementar la espectacularidad, los organizadores rociaban la calzada con agua y aceite, garantizando trompos descontrolados en plena vía pública, mientras otros vehículos circulaban por la zona.
Trompos, aceite y público a centímetros: las imágenes más impactantes
La atrevida destreza de la época registraba postales escalofriantes, como la de un joven aferrado directamente al capó y a las ventanillas de un automóvil en marcha veloz. En otro fragmento sonoro del metraje, se escucha la voz del camarógrafo advirtiendo a un conductor que se disponía a acelerar junto a su acompañante: "No se den vuelta".
Los puntos calientes del circuito clandestino
Los testimonios en los comentarios de las publicaciones de Sergio, revelaron que la actividad desbordaba la zona principal del paseo. Las pruebas de velocidad también utilizaban como pista improvisada la rotonda del Rosedal y el sector cercano al Cricyt en el descenso del cerro. Los recuerdos compartidos en la publicación reflejan experiencias generacionales profundas, como el relato de un usuario que rememoró acompañar a su padre en una icónica Dodge GTX naranja con techo vinílico blanco para observar el espectáculo callejero.
El parque automotor de las secuencias conforma un catálogo de época inolvidable para los amantes de los motores. En los metrajes recuperados destacan modelos como Fiat Duna, Ford Taunus, Estanciera, Chevy, Fiat 600, Fiat Spazio, Fiat Uno, Coupe Fuego y la clásica camioneta Ford F-100.
Una transformación urbana y cultural
Aquel paisaje nocturno resulta del todo incompatible con las dinámicas contemporáneas del predio. La infraestructura del Parque General San Martín atravesó reformas urbanísticas sustanciales, incluyendo la colocación estratégica de reductores de velocidad y el rediseño de calzadas para clausurar definitivamente las pistas clandestinas. A la par del incremento en la vigilancia policial y las medidas preventivas, se consolidó una clara evolución en la conciencia social sobre los peligros viales.
El valor del archivo trasciende el riesgo demostrado y se afirma como una cápsula del tiempo sobre la vida nocturna mendocina a fines del siglo pasado. Las plataformas digitales continuaron acumulando anécdotas de vecinos que revivieron, con mezcla de asombro y melancolía, las noches en que el predio mendocino se convertía en un autódromo improvisado.