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Los pasaportes más atractivos del mundo y la historia que esconden

Conocé los pasaportes donde donde la identidad, el arte y la seguridad conviven en cada documento.


Los pasaportes dejaron de ser solamente un documento para cruzar fronteras, viajes y turismo. Algunos países incorporaron paisajes, obras de arte, cultura, símbolos nacionales y diseño que transforman cada página en una pequeña representación de su identidad. Detrás de esos diseños atractivos también existe una función práctica: las ilustraciones y detalles visuales refuerzan la seguridad contra falsificaciones.

Mucho más que un documento

Un pasaporte suele asociarse con trámites, aeropuertos y sellos de entrada. Sin embargo, algunos países decidieron convertir ese pequeño libro en una pieza de diseño capaz de contar una historia nacional. La estética no aparece solamente en la tapa: también puede extenderse a las páginas interiores, donde conviven ilustraciones, mapas, paisajes y recursos gráficos con elementos de seguridad.

El pasaporte noruego utiliza paisajes del país como parte de su identidad visual y de sus elementos de seguridad. Los paisajes noruegos aparecen representados mediante ilustraciones que combinan identidad nacional y tecnología de seguridad.

Noruega es uno de los ejemplos más conocidos. Su actual pasaporte fue diseñado por Neue Design Studio y utiliza imágenes estilizadas de paisajes que recorren el territorio de norte a sur. Montañas, bosques, lagos, costas y otros escenarios aparecen integrados al documento. Bajo luz ultravioleta, esas escenas incorporan efectos que también cumplen una función de seguridad.

Cuando el arte también protege

Japón llevó todavía más lejos la relación entre patrimonio y documento oficial.

Japón incorporó obras de Hokusai a las páginas del pasaporte para unir patrimonio cultural y protección contra falsificaciones.

La elección de Hokusai no fue casual. El Ministerio de Relaciones Exteriores japonés explicó que la serie fue elegida por su reconocimiento internacional y por tener al monte Fuji como protagonista. Además, distribuir diferentes imágenes en las páginas dificulta la falsificación y convierte un recurso artístico en parte de la tecnología documental.

El pasaporte japonés con las obras de Katsushika Hokusai también mantiene en su versión actual las estampas de Las treinta y seis vistas del monte Fuji, En la reciente versión de, cada página de visado continúa utilizando una imagen diferente de esa célebre serie de ukiyo-e.

Una identidad que viaja

El fenómeno muestra un cambio interesante: el diseño gráfico de un país ya no termina en sus museos, edificios, monedas o campañas turísticas. También aparece en un objeto que sus ciudadanos llevan al exterior y que representa oficialmente su identidad. Por eso los pasaportes pueden funcionar como pequeñas piezas de comunicación nacional, donde colores, ilustraciones y símbolos cuentan quién es el país antes incluso de que el viajero llegue a destino.

La estética, además, tiene una ventaja inesperada: hace visible algo que normalmente pasa inadvertido. Las páginas de un pasaporte están diseñadas para resistir falsificaciones, pero esa necesidad técnica puede producir soluciones visuales extraordinariamente sofisticadas. Así, un documento pensado para controlar fronteras termina convertido también en un pequeño catálogo de diseño, patrimonio y cultura. En algunos países, abrir el pasaporte es casi como abrir una ventana a su paisaje.

FUENTE: Nasjonalmuseet (Noruega); DOGA – Design and Architecture Norway; Neue Design Studio; National Printing Bureau of Japan; Ministry of Foreign Affairs of Japan; Norwegian Police.