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Mirar hacia abajo siempre: lo que tu postura frente al celular podría hacer con tu ánimo

La postura frente a la computadora o el celular no solo afecta al cuerpo: un estudio canadiense encontró una relación leve con el ánimo y la toma de decisiones.

Ojo con tu postura frente a las pantallas, puede influir en tu comportamiento y estado de ánimo. Esto dice la ciencia. Foto: Canva

Ojo con tu postura frente a las pantallas, puede influir en tu comportamiento y estado de ánimo. Esto dice la ciencia. Foto: Canva

La escena se repite a diario: la cabeza avanza hacia la pantalla, los hombros se cierran y el cuerpo se inclina sobre la computadora o el celular. Esa postura suele analizarse por sus efectos físicos, pero una investigación canadiense planteó otra pregunta: ¿la manera de sentarnos también puede influir en cómo nos sentimos y decidimos?

Un trabajo de la Universidad McGill encontró que quienes permanecieron erguidos mostraron mayor disposición a asumir riesgos efectivos y expresaron más orgullo que los encorvados. Los autores del estudio advierten que las diferencias fueron modestas y no alcanzan para afirmar que enderezar la espalda transforme el estado de ánimo.

La postura frente a la computadora, bajo estudio

La investigación fue realizada por Soren Wainio-Theberge y Jorge Armony, de la Universidad McGill, y publicada en el British Journal of Psychology. Participaron 198 personas, distribuidas al azar entre condiciones que favorecían una posición erguida o encorvada.

Nadie recibió la orden de sentarse de una forma determinada. El equipo modificó el entorno para que el cuerpo adoptara cada posición naturalmente. Una tableta fue colocada sobre un soporte y una mesa regulable, a una altura que facilitaba mantener el torso levantado. Para el otro grupo, quedó cerca de las rodillas y obligó a inclinarse.

La estrategia buscó evitar un cuestionamiento a los estudios sobre las llamadas “posturas de poder”. Cuando una persona sabe qué posición debe adoptar, puede intuir qué esperan los investigadores y responder según esa expectativa. Aquí, la mayoría desconocía que la postura era la verdadera variable.

Un globo virtual para medir las decisiones

Los participantes creían que evaluaban una aplicación. Debían inflar un globo virtual y acumular dinero ficticio con cada movimiento. Podían detenerse y conservar la recompensa o continuar hasta arriesgarse a que explotara y perder lo obtenido en esa ronda.

Quienes permanecieron erguidos se arriesgaron más y tendieron a conseguir recompensas superiores. Para los investigadores, esto no significa que actuaran impulsivamente: el desempeño sugiere que asumieron riesgos de manera más eficaz. En los cuestionarios posteriores también manifestaron niveles significativamente mayores de orgullo, una emoción vinculada con una valoración positiva de uno mismo.

El equipo verificó además que las posiciones realmente fueran diferentes. Para hacerlo utilizó un programa de análisis de video que midió el ángulo del cuello. Las entrevistas posteriores permitieron comprobar que la mayoría no había advertido la manipulación del entorno.

Qué puede cambiar al usar la computadora o el celular

El estudio no demostró que una mala postura cause tristeza ni que sentarse derecho garantice mejores decisiones. Tampoco evaluó directamente el uso del celular: trabajó con una tableta dentro de un laboratorio. Su aporte consiste en mostrar que la altura y la ubicación de una pantalla pueden modificar el modo en que se organiza el cuerpo y, posiblemente, producir efectos sutiles sobre el ánimo y el comportamiento.

La conclusión lleva la discusión hacia la vida diaria. Una computadora demasiado baja, una tableta apoyada sobre las piernas o un celular consultado durante largos períodos pueden favorecer que la cabeza y el torso se inclinen. En lugar de exigirle permanentemente al cuerpo que se enderece, el experimento invita a observar si el entorno facilita o dificulta una posición más erguida.