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La Vendimia de 1954 que apostó al riesgo y dejó a Mendoza sin aliento

Con la Feria de América como telón de fondo, la Vendimia se animó a más y transformó la fiesta en un fenómeno que nadie vio venir.


En 1954 la Vendimia ensayó su futuro con la decimonovena edición, realizada el 28 de marzo. El gobernador Carlos Horacio Evans presidió la Bendición de los Frutos en un escenario imponente, concebido con reminiscencias de templo, donde la Virgen de la Carrodilla ocupó un sitial elevado. El Carrusel, mientras tanto, desplegó su energía por las calles del parque y de la ciudad, con ese colorido que ya era tradición.

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El carrusel de la Vendimia de 1954.

No obstante, lo más tranformardor llegó en el acto central; bajo el nombre “Canto a Mendoza”, el espectáculo se realizó de manera experimental en el Teatro Griego al pie del Cerro de la Gloria hoy conocido como Anfiteatro Frank Romero Day, que aún se encontraba en proceso de construcción. Aun así, su capacidad fue colmada por completo.

La decisión de mudar la fiesta a ese espacio monumental, abierto y tan desafiante, habló de una provincia dispuesta a imaginar en grande. En ese escenario se reconstruyó la historia desde la conquista hasta las luchas por la independencia, con bailes y canciones que recorrieron todo el continente americano. La dirección estuvo a cargo de Ivo Pelay y la orquesta fue conducida por el músico Vicente Sanz.

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El 1954 que sacudió la Vendimia y sorprendió a todos.

Hubo, además, detalles que hoy resultan bastante reveladores. Por primera vez, los bailarines y artistas recibieron un refrigerio de sándwiches y gaseosas durante los ensayos, un hecho mínimo que marcó un cambio en la consideración hacia quienes sostenían el show desde el cuerpo y la voz. Su participación, sin embargo, continuó siendo gratuita; incluso se abonaron pasajes de ómnibus y se gestionaron los trajes realizados por el Estado provincial, que podían conservarse como forma de pago.

Tras el desfile de los cuadros coreográficos y números musicales, llegó la elección más esperada, y la corona recayó en un departamento que hasta entonces no había tenido soberana. El jurado eligió a Violeta Marina Mighetto, representante de Lavalle, como Reina de la Vendimia, mientras que el título de Virreina correspondió a Matilde Maggione, de San Rafael.

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Violeta Marina Mighetto del departamento de Lavalle fue coronada Reina de la Vendimia.

El mismo escenario fue utilizado días después para el “Gran Retablo Folclórico Cuyano”, un espectáculo de música cuyana organizado por el Gobierno de Mendoza como obsequio para el pueblo. Con dirección general de Alberto Rodríguez Escudero y la participación del poeta Armando Tejada Gómez, entre otros artistas destacados, la propuesta fue tan bien recibida que debió repetirse.

Todo esto sucedió en el año en que Mendoza fue sede de la mega Feria de América, una exposición industrial de carácter continental desarrollada entre el 14 de enero y abril en el Parque San Martín. Industria, política, sociedad, arte, arquitectura y diseño confluyeron en un proyecto de avanzada que puso a la provincia a la altura de las tendencias internacionales y buscó fortalecer alianzas económicas con otros países latinoamericanos.