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Extremo: los mendocinos que se suspenden en altura agarrados de la mandíbula y el pelo

Peligro extremo, fuerza, control mental y una destreza física que parece imposible. Así es la impactante propuesta aérea que asombra en Mendoza.


La suspensión mandibular, históricamente conocida en el circo tradicional como "Iron Jaw" o mandíbula de hierro, es un acto extremo que consiste en que el artista se eleve en el aire sostenido únicamente por una boquilla de cuero que muerde con firmeza.

Por su parte, la suspensión capilar sostiene todo el peso del cuerpo desde un peinado milimétrico. Ambos actos requieren de un riguroso control corporal, de la columna vertebral y una técnica impecable de respiración para resistir la tensión en el aire.

Fuerza mandibular: morder y suspenderse

El experimentado Matías Astudillo es el único acróbata en Mendoza que practica la fuerza bucal, habiendo logrado suspenderse por primera vez a fines del 2020. “Es muy difícil resistir en el aire colgado de la boca, demanda mucha preparación física y sobre todo mental”, explica Astudillo sobre esta exigente técnica. El acto se realiza mediante un bocado hecho a medida que se conecta a un aparato aéreo, donde los brazos y las piernas controlan la velocidad de los giros. El artista, que tiene como sueño pendiente grabar un video arrastrando un auto con la boca, confiesa: “Cuando me cuelgo de la boca no puedo mirar al público porque tengo la mirada hacia el techo. Sí escucho los aplausos y el asombro de la gente, eso se siente como un asombro sobrenatural”.

Mirá la entrevista completa en la que los acróbatas revelan sus secretos:

El circo en Mendoza tiene artistas que sorprenden por su destreza y el espectáculo de riesgo que entregan al público.

Para Astudillo, la fuerza bucal no es solo un acto de destreza física, sino una herramienta de gran impacto visual que perfeccionó durante años de trabajo independiente. En sus épocas de arte público, el acróbata utilizaba esta impactante técnica como una estrategia de retención para garantizar la atención de los espectadores: “Al igual que Guada, en una época yo hacía funciones callejeras y esto lo metía en todas las funciones. Lo metía al inicio de la función para que nadie se levante eh y se quede hasta el final. Lo repetía todos los días”. Esta rutina constante consolidó su resistencia, aunque reconoce que no es una disciplina apta para cualquier aficionado.

La concentración previa de los acróbatas aéreos es indispensable antes de iniciar un show de alto riesgo.

Al ser consultado sobre la posibilidad de transmitir este conocimiento a otros, Matías Astudillo es sumamente cauteloso con los requisitos de instrucción: “Eso es particularmente muy especial, muy difícil. Sí se puede formar a una persona de manera muy específica y puntual, pero entiendo yo que se tiene que tratar de un acróbata muy avanzado para empezar a practicar fuerza bucal”.

La suspensión mandibular y capilar exige un riguroso entrenamiento físico para proteger su cuerpo.

El arte milenario de volar desde el cabello

La encargada de desafiar las alturas a través de la cabellera es Guadalupe Cornejo Di Giacomo, quien se entrena activamente en esta disciplina desde el año 2018. Respecto a la duración de estas impactantes rutinas aéreas, la acróbata detalla que “mis números de capilar suelen durar entre 3 y 5 minutos porque en escena lo das todo”. Guadalupe aclara que, a diferencia de la fuerza bucal, casi cualquier persona puede experimentar la suspensión capilar, siempre y cuando se cuente con un largo de cabello mínimo que alcance la clavícula.

Guadalupe Cornejo Di Giacomo suspendida por el cabello, mientras aplica una cuidadosa técnica después de entrar en calor.

El secreto detrás del peinado perfecto

El verdadero pilar de la suspensión capilar radica en la física aplicada sobre el cuero cabelludo mediante nudos específicos. Se utilizan trenzas, argollas, cuerdas o telas, pero el peinado debe estar perfectamente alineado con las vértebras y la estructura ósea, ya que una mala colocación crónica podría aflojar la mandíbula. “Está bien, se puede, pero hay que tener muchos cuidados luego, como devolverle al cuerpo lo que da”, advierte Guadalupe sobre la fatiga física que conlleva realizar hasta dos funciones diarias en temporada alta.

Detalle del complejo peinado necesario para garantizar la seguridad en la fuerza capilar.

Una experiencia que trasciende el espectáculo

La recepción de estas disciplinas genera diversas reacciones entre los espectadores de la provincia. “Generalmente es muy fantástico, pero hay personas a las que les da mucha impresión; alguna vez vi a alguien del público taparse la cara”, comparte Cornejo Di Giacomo entre risas sobre la fuerte conexión visual que provoca el acto. El riesgo es una constante que los acróbatas gestionan diariamente mediante hábitos sumamente estrictos que incluyen una excelente alimentación, entrenamiento continuo, preparación psicológica y un descanso adecuado.

Matías Astudillo en plena demostración de fuerza bucal inmerso en una profunda concentración.

Los artistas perfeccionan estas destrezas extremas en un punto clave de la escena local. Ambos entrenan y dictan talleres en Volátil, un destacado espacio de arte, conexión y movimiento en Mendoza. Mientras que la práctica mandibular es sumamente reservada por su extrema complejidad, la suspensión capilar se puede enseñar activamente. “Se puede tomar desde muchos lugares, no simplemente desde el truco de circo; muchas personas asisten a las clases buscándolo como una experiencia espiritual o de conexión interna”, concluye Guadalupe.