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El pueblo chileno que combina pozones de agua y bosque nativo a un paso del Pehuenche

En la Región del Maule, este pueblo aparece entre ríos transparentes, pozones naturales y senderos que se internan en el bosque nativo.

El pueblo de Vilches se abre entre bosque nativo y cursos de agua que forman pozones naturales.

El pueblo de Vilches se abre entre bosque nativo y cursos de agua que forman pozones naturales.

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El pueblo de Vilches se ubica en la comuna de San Clemente, en la Región del Maule, dentro del área precordillerana que conecta el valle central con la cordillera andina. Esta ubicación lo convierte en uno de los accesos naturales al Parque Nacional Radal Siete Tazas, un área protegida administrada por CONAF y reconocida por sus formaciones geológicas y cursos de agua.

El entorno del pueblo de Chile está dominado por bosque nativo esclerófilo y templado, donde predominan especies como roble, coigüe, hualo y quillay. Esta vegetación forma parte de uno de los ecosistemas mejor conservados del centro-sur chileno y genera un microclima más fresco y húmedo que el del valle central.

Diversos cursos de agua descienden desde la cordillera y atraviesan el sector, entre ellos el río Claro, cuyas aguas transparentes han modelado el relieve durante miles de años. En sus márgenes se forman pozones naturales y sectores de descanso que se vuelven especialmente valorados durante el verano.

Municipalidad de San Clemente
Los senderos del pueblo conectan miradores y cascadas en el entorno protegido del Maule.

Los senderos del pueblo conectan miradores y cascadas en el entorno protegido del Maule.

Desde Vilches parten senderos y rutas escénicas que conducen hacia miradores, cascadas y formaciones rocosas esculpidas por la erosión fluvial. Dentro del parque nacional cercano, el río ha tallado cavidades circulares en la roca volcánica que dan origen a las llamadas “tazas”, una de las postales naturales más emblemáticas del Maule.

El paisaje presenta una transición marcada entre bosque, cursos de agua y relieve montañoso, lo que favorece la presencia de fauna nativa y aves propias de ambientes cordilleranos. Esta diversidad ambiental refuerza el valor ecológico del entorno.

El caserío mantiene una escala rural, con alojamientos familiares, servicios básicos y emprendimientos locales vinculados al turismo de naturaleza. La infraestructura se desarrolla de manera integrada al paisaje, respetando las condiciones ambientales del sector.

Durante el año, las condiciones climáticas y la altura moderada permiten el desarrollo de actividades al aire libre como caminatas, observación del paisaje y recorridos por senderos interpretativos que destacan la riqueza natural del territorio.

Ubicado a unas dos horas del Paso Internacional Pehuenche, el pueblo aparece como una alternativa cercana para quienes cruzan desde Mendoza y buscan un entorno natural accesible dentro del territorio chileno.

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