El pueblo con aguas termales en San Luis para una escapada de verano: ideal para jubilados
Este pueblo se consolida como una escapada cercana. Un destino para cerrar el verano con broche de oro.
Balde.
No todos buscan ruido. A poco más de dos horas y media desde Mendoza, existe un pueblo puntano donde el verano se vive. Balde combina aguas termales activas todo el año, historia y silencio. Cada vez más jubilados lo eligen por su calma, sus precios y un entorno natural que invita al descanso real.
Un pueblo termal en San Luis
Ubicado al oeste de la ciudad de San Luis, Balde forma parte de la región Termas y Salinas. Su trazado simple, las casas bajas y la antigua estación ferroviaria marcan un ritmo pausado. No hay multitudes ni filas eternas. El atractivo está en bajar un cambio y dejar que el tiempo fluya.
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El corazón del pueblo son sus aguas termales. Brotan de forma natural a 43 grados y mantienen esa temperatura todo el año. Son estériles, potables y sin contaminación. Su composición alcalina, bicarbonatada, clorurada y sulfatada explica por qué tantas personas las buscan para aliviar dolores articulares y contracturas.
El pozo termal funciona desde 1938, dato que convierte a Balde en uno de los destinos históricos del termalismo cuyano. La actividad sostiene la economía local y define la identidad del lugar. Todo gira alrededor del descanso, la salud y el contacto con el paisaje seco y luminoso.
El principal punto de encuentro es el Centro Termal Municipal, ubicado en la antigua Hostería Provincial inaugurada en 1942. Allí se accede a piletas al aire libre y a baños privados en habitaciones individuales. Esta modalidad resulta atractiva para quienes priorizan intimidad y tranquilidad.
Fuera del agua, la experiencia sigue. Caminatas cortas, visitas a la estación de tren, salinas cercanas y sitios ligados al legado sanmartiniano completan el recorrido. No hay agenda cargada ni recorridos extensos. Todo está pensado para disfrutar sin esfuerzo.



