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El pequeño pueblo de Brasil al que cuesta llegar, pero recompensa con playas rodeadas de selva

Septiembre baja las lluvias y mantiene el mar cerca de los 26 grados en este pueblo de Bahía rodeado de playas, manglares y Mata Atlántica.


Para llegar a Velha Boipeba, un pequeño pueblo del estado brasileño de Bahía, el viaje no termina al bajar del avión o del auto. La localidad está en la isla de Boipeba y el último tramo obliga a combinar transporte terrestre con embarcaciones, una dificultad que también ayudó a mantenerla lejos del ritmo de otros destinos costeros más masivos.

El paraíso natural de Bahía

El escenario explica por qué vale la pena el recorrido. La isla forma parte de un área ambiental protegida de más de 43.000 hectáreas donde conviven Mata Atlántica, manglares, arrecifes, restingas y playas. Velha Boipeba funciona como uno de los principales puntos de entrada para recorrer ese paisaje.

Septiembre suma un argumento adicional. Las lluvias comienzan a disminuir después de los meses más húmedos y la temperatura media ronda los 24 grados, con máximas cercanas a los 25° y 26°. El agua del mar, en tanto, se mantiene alrededor de los 26 grados, por lo que sigue siendo agradable para bañarse.

Desde el pueblo se puede caminar por la costa y conocer playas como Boca da Barra y Cueira durante septiembre.

Qué hacer en Velha Boipeba

Desde el pueblo se puede llegar caminando hasta Boca da Barra, donde el río se encuentra con el mar. Siguiendo por la costa aparecen senderos entre vegetación, sectores de arrecifes y playas que permiten pasar buena parte del día lejos del casco urbano.

Otro de los paseos habituales conduce hacia Praia da Cueira, una extensa playa rodeada de cocoteros a la que se puede acceder caminando. Las mareas tienen bastante importancia en Boipeba: cuando el agua baja quedan expuestos arrecifes y se forman sectores naturales de poca profundidad.

También hay paseos en barco alrededor de la isla, recorridos por manglares y propuestas vinculadas con la pesca artesanal. Septiembre tiene además la ventaja de quedar fuera de los momentos más concurridos del verano brasileño, por lo que suele encontrarse un movimiento bastante menor que durante las vacaciones.

Cómo llegar a este rincón de Brasil

Una de las alternativas es viajar hasta Salvador y continuar hacia el sur combinando ferry, ruta y lancha; también existen conexiones desde distintos puntos del litoral de Bahía. El trayecto requiere más organización que el de una playa urbana, pero justamente allí está buena parte del atractivo de este pueblo: una vez que termina el viaje, quedan senderos, selva, manglares y kilómetros de costa para recorrer a otro ritmo.