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Fue fundado en 1615 y está a menos de 2 horas de Buenos Aires: el pueblo ideal para una escapada

Baradero, fundado en 1615 y a menos de dos horas de Buenos Aires, ofrece una escapada ideal combinando historia, naturaleza y gastronomía.

El pueblo de Buenos Aires que es perfecto para descansar. 

El pueblo de Buenos Aires que es perfecto para descansar. 

Turismo Baradero

Ubicado a solo 150 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Baradero es conocido por ser el pueblo más antiguo de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1615, este destino es una opción perfecta para una escapada de fin de semana, ya que combina historia colonial, naturaleza ribereña y tradición gastronómica. Aunque en la actualidad cuenta con estatus de ciudad, conserva intacta su inconfundible tranquilidad y su alma de pueblo.

Su historia colonial y patrimonio cultural es lo más llamativo del pueblo. El lugar histórico reúne paradas fundamentales para comprender los orígenes de la región. Entre ellas se encuentra la Parroquia Santiago Apóstol, creada a partir de la fundación del pueblo en 1615, es una de las instituciones religiosas más antiguas de la Argentina. Su edificio actual, de imponente estilo neogótico, destaca por sus torres puntiagudas y hermosos vitrales.

También está el Museo Histórico Municipal Alejandro Barbich y el Cementerio Indígena. Ambos son espacios clave para conocer la memoria de los pueblos originarios y el pasado colonial de la zona.

Este pueblo está a una hora y media de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Este pueblo está a una hora y media de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Dónde relajarse en el pueblo

Para quienes buscan relajarse y estar en contacto con el verde, la costa de Baradero ofrece escenarios ideales como el Balneario Municipal, un extenso predio de 14 hectáreas sobre la ribera, perfecto para pasar el día en familia, pescar, acampar o disfrutar de sus piletas durante la temporada de verano. La Reserva Natural Urbana Parque del Este tampoco se queda atrás. Se trata de un área protegida de 36 hectáreas con senderos autoguiados entre bosques nativos, lagunas y espacios dedicados al avistamiento de aves autóctonas.

La propuesta culinaria es otro de los grandes fuertes de la zona. La oferta destaca por los tradicionales almacenes de campo y bodegones rurales donde disfrutar de empanadas criollas cortadas a cuchillo, asado a la estaca y vermut artesanal. Además, las pequeñas localidades cercanas con impronta ferroviaria invitan a almorzar tranquilo y desconectar de la rutina urbana.