El emblemático Pasaje San Martín recibió un reconocimiento internacional: de qué se trata
La entrega de un galardón internacional posiciona al Pasaje San Martín entre los grandes tesoros del patrimonio mendocino.
El emblemático edificio de la Ciudad de Mendoza recibió una prestigiosa distinción por su valor arquitectónico e impacto en el patrimonio mendocino.
Alf Ponce Mercado / MDZEl Pasaje San Martín, consagrado como un ícono arquitectónico fundamental del patrimonio mendocino, recibió una importante distinción internacional de la entidad AdbA-ACAPA. Este galardón internacional premia la conservación de la estructura y rinde tributo a la impronta visionaria que transformó el paisaje de la ciudad a principios del siglo pasado.
El certificado otorgado bajo el prestigioso Sello de Calidad Internacional AdbA-ACAPA distingue tanto la herencia conceptual de la Bodega Escorihuela Gascón como la dedicada labor del Consorcio del edificio a vísperas de su primer centenario. El acta destaca formalmente que la distinción se hace extensiva a las autoridades municipales de la Capital por resguardar la identidad urbana mediante el desarrollo cultural y la conservación patrimonial.
Avales de excelencia y una entrega en el marco de "Vivir Francia"
La entrega de este galardón se oficializó en la Ciudad de Mendoza en el marco de la agenda cultural "Vivir Francia", contando con un respaldo de altísima trascendencia institucional. El certificado posee el aval directo de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) y de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, entidades que certifican la excelencia en la preservación del patrimonio a nivel global y nacional.
Esta consideración técnica por parte de AdbA-ACAPA posee antecedentes que se remontan al año 2007, cuando se impulsó el concurso para el Centro de Interpretación junto al célebre arquitecto Clorindo Testa. Dicha visión de resguardo quedó plasmada posteriormente en expedientes administrativos presentados ante la comuna, ratificando un trabajo de preservación sostenible que abarca casi dos décadas de gestiones interinstitucionales.
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La ciudad que intenta conservar su propia memoria
En diálogo exclusivo con MDZ, Paola Arcaná, administradora del emblemático edificio, destacó el impacto del reconocimiento e integró la mirada estratégica hacia el futuro: “Estamos cumpliendo 100 años y nos hemos propuesto restaurar y refuncionalizar el Pasaje San Martín. Estos hitos nos van estimulando y confirmando que es una tarea por y para Mendoza, pero que además conecta con un interés global por preservar este tipo de arquitectura”. La administradora remarcó además que la articulación con la Fundación Art Déco de Buenos Aires busca generar sinergias patrimoniales para obtener recursos y desarrollar programas culturales que conviertan las visitas al edificio en experiencias sostenibles e independientemente rentables.
Durante el emotivo acto, la memoria familiar y el valor humano de la construcción cobraron protagonismo tras las palabras de Miguel Mathus Escorihuela, descendiente directo del fundador. El familiar evocó divertidas anécdotas del espíritu visionario del empresario y repasó la crudeza del desarraigo que vivió al llegar desde Europa. Asimismo, conmovió a los presentes al recordar cómo Escorihuela Gascón —considerado un verdadero hombre de bien y virtuoso— buscó en Buenos Aires a la humilde mujer que le dio cobijo en sus primeros días en el país para obsequiarle un departamento propio como muestra de eterna gratitud.
La entrega del prestigioso reconocimiento que recibió el Pasaje San Martín: mirá el video
Entre las curiosidades históricas que rodean a este ícono urbano, la administradora recordó el inicial escepticismo de los mendocinos ante la audaz construcción en altura tras el trauma del gran sismo de 1861. Para vencer la desconfianza de los futuros inquilinos y demostrar la solidez de la pionera estructura de hormigón armado, las autoridades de la época debieron recurrir a estrategias insólitas para habitarlo. “Al principio le regalaban el alquiler en el Pasaje San Martín porque le tenían miedo a que se iba a hundir”, reveló Arcaná sobre aquellos primeros meses en los que la cautela popular miraba con recelo a la majestuosa obra.
El impacto de una joya vanguardista en el microcentro
Inaugurado en la primavera de 1926 en la histórica esquina de San Martín y Sarmiento, la obra ideada por Miguel Escorihuela Gascón representó un hito constructivo. Fue la primera mole de altura en la provincia edificada con hormigón armado y diseño sismorresistente, trasladando al ámbito inmobiliario la misma filosofía de innovación tecnológica y lectura del territorio que el empresario aplicó en la vitivinicultura.
La belleza visual del pasaje radica en su impronta ecléctica y en la asombrosa manufactura de sus vitrales, confeccionados artesanalmente en talleres franceses mediante métodos a base de carbón. Esos icónicos tragaluces ornamentales iluminan las galerías interiores bajo imponentes cúpulas, conectando la actividad comercial con sectores residenciales en un formato totalmente revolucionario para los años veinte.
Sostenibilidad urbana y una mirada hacia el futuro
A lo largo del tiempo, la preservación de esta joya demandó soluciones de ingeniería de alta complejidad. A finales del siglo pasado, tras advertirse desplazamientos en el terreno por filtraciones de agua, especialistas de la Universidad Tecnológica Nacional ejecutaron un complejo recalce de cimientos mediante columnas subterráneas de cemento, garantizando la estabilidad del inmueble sin alterar su diseño original.
Lejos de tratarse de una reliquia estática, el Pasaje San Martín revalida hoy su condición de faro cultural en pleno corazón mendocino. Sus tres ascensores Otis originales continúan operativos a punto de cumplir cien años de uso diario, demostrando que la audacia técnica del pasado puede convivir de forma dinámica con las exigencias del turismo y el comercio contemporáneo.