Pasaje San Martín: los secretos de uno de los departamentos de la icónica cúpula por dentro
De atelier artístico a hospedaje único: conocé por dentro uno de los inmuebles de la cúpula del Pasaje San Martín y su atrapante mística.
Te mostramos un recorrido por una joya patrimonial que conjuga la historia familiar con el diseño moderno.
Foto: Cortesía Malena TaberEl histórico departamento de la cúpula del Pasaje San Martín abre sus puertas para revelar sus secretos más íntimos. Esta joya arquitectónica de la Ciudad de Mendoza fusiona el pasado con el confort moderno, ofreciendo unas vistas inigualables y conservando el arte de los murales familiares de los dueños que habitaron algunas décadas atrás.
Un refugio de arte y memoria en las alturas de Mendoza
MDZ dialogó con Malena Taber, propietaria del departamento situado en la emblemática torre del Pasaje San Martín, quien desentrañó los tesoros que esconde este inmueble que hoy funciona como alquiler temporario para mendocinos y turistas que quieran vivir la experiencia de habitar las históricas alturas por unas noches. "Valor histórico y arte. Es lo que más amo de ese lugar", confiesa con orgullo, dejando en claro que el alma de este rincón reside en su mística de un siglo de vida.

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Durante décadas, este espacio funcionó como atelier artístico y fue el hogar de la familia Abal, reconocidos creadores mendocinos. Un revelador descubrimiento familiar cambió la autoría de los famosos murales que decoran las escaleras de la torre: la hija del matrimonio de artistas reveló que las obras no pertenecían a Hernán Abal, sino a su esposa, Blanca Sgró. El resguardo de este valioso patrimonio tiene nombre y apellido en la historia de Malena, ya que su madre, María del Carmen Apicella, desempeñó un rol fundamental al adquirir la propiedad en 1991 para cumplir el sueño de tener allí su propio taller de grabado.
Mirá cómo es por dentro el histórico inmueble:
La herencia familiar y el rescate de los murales históricos
Al enterarse de que la unidad estaba en venta, María del Carmen subió, contempló los murales de Blanca Sgró y Hernán Abal, y decidió protegerlos con recelo para evitar que los pintaran, creyendo en ese momento que eran los únicos sobrevivientes de la torre. El edificio, declarado Patrimonio Cultural de la Provincia en 1997, inició una nueva etapa cuando Malena tomó las llaves del departamento. En 2022, emprendió una remodelación profunda que equilibró la modernización con la preservación histórica: renovó por completo los baños y la cocina —donde abrió una ventana para inundar el ambiente de luz—, colocó un piso nuevo en el hall por el cambio de cañerías, y conservó con devoción elementos originales como la bañera y el inodoro con su clásica cadena.
Llegar hasta el piso 7, justo debajo de la cúpula verde donde reside el intendente del edificio, es una travesía imperdible que forma parte de la aventura. El recorrido se inicia en la galería, continúa en el icónico ascensor Otis original de 1926 que aún funciona a la perfección, y concluye con un ascenso a pie de 100 escalones. En esos tramos de escalera se aprecian los murales con ángeles góticos, donde uno de ellos tiene los rasgos de la infancia de Clara Abal, hija de Blanca Sgró. El departamento goza de una luminosidad absoluta gracias a sus ventanales hacia los cuatro puntos cardinales y se ingresa con cuatro llaves distintas.
Hacia el centenario del gran ícono mendocino
Esta reactivación del departamento privado más alto de la torre coincide con un momento histórico para el edificio, que se encamina a cumplir sus 100 años en noviembre. Por este motivo, la Ciudad de Mendoza lleva adelante una gestión integral orientada a la puesta en valor de esta emblemática galería comercial, la más antigua de la capital, cuyo ingreso principal conecta la Avenida San Martín con la Peatonal Sarmiento y la calle 9 de Julio.
Actualmente, un equipo interdisciplinario junto al Taller de Restauro Municipal trabaja en la rehabilitación edilicia y en la conservación de los elementos de madera y herrajes de bronce de los tres ascensores Otis originales. Estas tareas de preservación, sumadas a la restauración previa de los murales de la torre y a una agenda cultural permanente, garantizan que el Pasaje San Martín siga consolidándose como el corazón latente de la memoria urbana y el patrimonio de todos los mendocinos.




