Fabricación de nieve en Las Leñas: cómo funcionan los cañones que compensan la falta de precipitaciones
Con un reservorio propio y equipos de última generación, Las Leñas contrarresta la escasez de nevadas en la cordillera.
Las bajas temperaturas registradas en Las Leñas permiten activar el sistema de pulverización a presión.
Foto: Instagram @laslenasresortEl complejo de esquí Las Leñas contrarresta la escasez de precipitaciones mediante la fabricación de nieve automatizada. Los modernos cañones del centro invernal combinan recursos hídricos con aire a presión para generar la anhelada precipitación de manera artificial, asegurando la apertura de las pistas principales y garantizando la actividad turística de la temporada 2026.
La ingeniería hidráulica bajo la superficie
La producción del manto blanco requiere de un despliegue de infraestructura que inicia a 1.000 metros de la base del complejo, donde se ubica una sala de bombas equipada con un reservorio que almacena 5.000 metros cúbicos de agua. Desde este punto estratégico, el recurso hídrico es impulsado a través de una red que supera los 7.500 metros de tuberías subterráneas, distribuyendo el caudal hacia hidrantes de conexión colocados minuciosamente en las laderas. Esta compleja red de fluidos alimenta de forma directa a los dispositivos tecnológicos dispuestos en los sectores habilitados para el esquí.
Frente a la escasez de precipitaciones, MDZ habló con Fernando Passano, gerente de Actividades de Montaña de Las Leñas, quien detalló la ingeniería aplicada en los sectores habilitados. "Afortunadamente tuvimos bajas temperaturas en las últimas semanas lo que nos permitió fabricar nieve artificial. El Valle de Las Leñas ha adquirido 11 cañones de última generación nuevos que, sumados a los que ya tenemos, dan un total de 51 cañones más tres cañones aéreos para la fabricación de nieve artificial, que hoy por hoy es fundamental", explicó el directivo sobre los recursos dispuestos en los cerros.
Mirá el video que muestra a uno de los cañones en pleno funcionamiento:
Para poner en marcha esta tecnología, se requiere alcanzar una temperatura de bulbo húmedo baja, medición que combina la humedad ambiente y el frío del aire. El proceso físico imita a la naturaleza: el agua atomizada se mezcla con el aire comprimido y con nucleadores, que son pequeñas partículas que evitan que el líquido se sobreenfríe sin congelarse. Al ser expulsadas, la distancia de caída y la evaporación congelan las gotas sobre el suelo, creando un copo más compacto que la nieve natural, pero perfectamente apto para el deporte.
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Dos tecnologías para optimizar la montaña
El centro de esquí cuenta con modelos de lanza y de ventilador para cubrir las necesidades de cada sector. Mientras los cañones tipo ventilador son unidades de gran potencia que pulverizan el agua a gran altura optimizando el tiempo de congelación en pistas anchas, las lanzas representan una alternativa tecnológica eficiente. Toda la producción resultante se somete a un proceso de curado o maduración, donde la nieve recién fabricada se deja amontonada durante unas horas para asegurar su congelación total antes de que las máquinas aplanadoras y barredoras acondicionen definitivamente las pistas.




