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El debut del Frank Romero Day: la Vendimia que cambió para siempre

Entre cerros y crisis, la Vendimia reinventó su puesta y se animó a ser aún más grande. Conocé toda la historia sobre aquél histórico día.


El 9 de marzo de 1963 la Vendimia se celebró en un contexto político y social profundamente inestable. Mendoza atravesaba una etapa de fuertes tensiones institucionales tras el golpe de Estado del año anterior, con una economía golpeada por una severa devaluación monetaria y sus consecuencias sociales.

Durante ese año pasaron por la gobernación seis interventores: Ricardo Alberto Parola, que duró apenas tres días; el brigadier Augusto Lavalle Cobo, que permaneció dos meses; Horacio Pietrapera, por solo una quincena; y Sergio Danilo Moretti, quien entregó la provincia en octubre a Francisco Gabrielli, electo gobernador el 7 de julio, mientras Arturo Illia ganaba la presidencia a nivel nacional.

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El afiche promocional de la Vendimia de 1963.

En medio de ese clima, los festejos vendimiales introdujeron cambios que resultarían trascendentes. A principios de marzo se presentó un espectáculo denominado “Marco Polo en el Lago de las Reinas” en el espejo de agua del Parque General San Martín, una recreación de la fiesta veneciana realizada en 1937. Ese mismo año, el Carrusel adoptó una decisión llamativa en la que solo se utilizaron vehículos tipo jeep para trasladar a las reinas, marcando un quiebre estético con las ediciones anteriores.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó con el acto central. Por primera vez, la Vendimia se realizó en el recientemente terminado Teatro Griego Frank Romero Day, bautizado con el nombre del funcionario que había impulsado su construcción en la década del cuarenta. El espectáculo se basó en el libro “La viña junto al camino” de Abelardo Vázquez, quien además dirigió la fiesta e introdujo conceptos novedosos para la época, como el uso de técnicas modernas de luz y sonido como parte esencial del relato escénico.

Abelardo Vázquez también integró a la puesta los cerros aledaños del teatro, a los que bautizó Cabernet, Pinot, Semillón y Vinagre, con el objetivo de incorporarlos activamente al desarrollo del espectáculo. Esta decisión permitió que técnicos, coreógrafos y bailarines supieran qué ocurría en cada sector y convirtió al paisaje en un protagonista más. El espectáculo ofreció cuadros musicales folclóricos argentinos y de otros países, ampliando el horizonte cultural de la fiesta.

Vendimia 1963 (1)

El acto central contó con el uso de técnicas modernas de luz y sonido como parte del relato escénico.

El nuevo espacio exigió una adaptación total de los artistas, por lo que los bailarines debieron exagerar gestos y ademanes para que fueran visibles desde la lejana platea, mientras que las parejas se separaron por grandes distancias para cubrir la amplitud del escenario. Detrás de escena, la dinámica tampoco fue sencilla, puesto que técnicos, asistentes y artistas recorrieron largas distancias para realizar cambios de vestuario y trasladar utilería, en un espectáculo que integró múltiples disciplinas artísticas.

El Teatro Griego también recibió críticas; muchos señalaron que el espacio limitó la afluencia de público, teniendo en cuenta que en ediciones anteriores se superaban los cien mil espectadores, mientras que el nuevo anfiteatro ofrecía solo veinte mil ubicaciones. Esa limitación se subsanó con las repeticiones del evento en días sucesivos.

La reina electa fue la representante de San Martín, Elba Expósito, quien reinó durante un año marcado por intrigas y golpes de Estado, mientras que la virreina fue Elena Fragapane, de Godoy Cruz.

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Elba Expósito.