Sunsets urbanos: la tendencia del verdadero after office que está conquistando Mendoza
Hay algo en el atardecer que siempre nos atrapa. La luz dorada, el aire más fresco después del calor, la sensación de que lo mejor del día todavía no terminó. Pero si hasta ahora asociábamos los sunsets con paisajes de viñedos y copas de vino en plena montaña, es momento de actualizar el mapa, porque ahora está tomando un giro más urbano.
Es que Mendoza está virando a los verdaderos after office: esos en donde no hay demasiada producción ni cambios de vestuario, sino que como el término inglés bien lo explica, se va directamente a la salida del trabajo.
Estuvimos en una ronda por el barrio Bombal y pasamos por Fidelio Coffee & Wine: este spot es un exponente de esta costumbre que se afianza, y que se trata de nada más y nada menos que los sunsets urbanos. No hace falta irse lejos para disfrutar de una tarde que empieza con café y termina con una copa en la mano. El concepto es simple pero infalible, pues consiste en salir de la oficina y, en lugar de ir a casa, hacer una escala para relajarse, brindar y socializar.
Y si de brindar se trata, la experiencia se elevó con una degustación de la Bodega Mauricio Lorca. Los asistentes tuvieron la oportunidad de probar algunas de sus nuevas presentaciones, mientras un DJ en vivo le puso el ritmo justo a la caída del sol, con una selección musical que acompañó la transición del día a la noche, manteniendo un clima relajado y amigable. La propuesta no es la típica fiesta de viernes, sino un espacio donde la desconexión empieza antes y sin prisas, con conversaciones que fluyen y una vibra distendida que invita a quedarse un rato más.
"Pienso que el after office es mucho más que una excusa para tomar algo después del trabajo: para mi es un ritual que se disfruta más cuando el entorno está bien pensado. Vengo con amigos, algunos eligen cafetería, pero como hay wine bar, el lugar se adapta a los distintos momentos del día, convirtiéndose en ese punto de encuentro versátil donde se puede empezar con un café y terminar con un brindis", dice Cecilia, que llegó con tres compañeras del estudio jurídico en el que trabaja.
La ciudad se suma así a la movida de los sunsets, dándole un giro más accesible a la experiencia. Porque no siempre hace falta escaparse a los viñedos para disfrutar del buen vino y de un atardecer memorable. A veces, lo mejor está más cerca de lo que pensamos.
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