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Probá esta receta de brownie con matcha y chocolate blanco: riquísimo

Si amás el matcha, esta receta es para vos. Ligeramente dulce, con un toque de amargor y una miga esponjosa que se deshace en la boca. ¡Probalo!

Si sos amante del matcha y del chocolate blanco, este postre es la fusión perfecta entre ambos mundos. No es el típico brownie, sino una versión más llamativa y equilibrada, con ese toque de umami que aporta el té verde y la dulzura cremosa del chocolate. Lo mejor de esta receta  es que es súper fácil de hacer, sin técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir.

Olvidate del brownie tradicional y animate a probar esta versión con el inconfundible toque del té verde. (Foto: El Mueble)

Ingredientes:

  • 100 g de manteca
  • 150 g de chocolate blanco
  • 2 huevos
  • 100 g de azúcar
  • 1 cdita de extracto de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 100 g de harina 0000
  • 1 ½ cdita de matcha en polvo
  • ½ cdita de polvo de hornear

Paso a paso:

  1. En un bowl, derretí la manteca con el chocolate blanco a baño maría o en intervalos cortos en el microondas. Revolvé bien hasta que esté completamente integrado y dejalo entibiar.
  2. En otro bowl, batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva más clara y espumosa. Agregá la vainilla y la pizca de sal.
  3. Vertí el chocolate derretido en el batido de huevos y mezclá suavemente con movimientos envolventes.
  4. Tamizá la harina junto con el polvo de hornear y el matcha. Integrá a la preparación sin batir demasiado, solo hasta que no queden restos de harina visible.
  5. Llevá la mezcla a un molde cuadrado de 20x20 cm forrado con papel manteca. Cociná en horno precalentado a 170°C por 20-25 minutos, hasta que los bordes estén firmes pero el centro apenas húmedo.
  6. Dejá enfriar completamente antes de cortar en cuadrados. Podés decorarlos con un poco de azúcar impalpable o más matcha espolvoreado por encima.
Una combinación de dulzura y profundidad, con una textura increíblemente tierna. (Foto: Matcha ColorsTea)

Lo mejor de todo es que combina perfecto con un café, un té negro o, por qué no, más matcha.