Vitivinicultura en crisis: productores presentaron medidas "urgentes" para salvar al sector
Productores independientes elaboraron un plan de acción para poder enfrentar la tormenta perfecta que vive la industria madre de los mendocinos.
La vitivinicultura mendocina atraviesa una tormenta perfecta de la que no puede salir.
ALF PONCE MERCADO / MDZLa crisis del sector vitivinícola es un secreto a voces que cada vez se escucha más fuerte. En esta oportunidad, productores independientes de Mendoza se hicieron eco de la situación y elaboraron un plan de acción con propuestas “urgentes” para salvar al sector que ha sido presentado a diferentes legisladores provinciales y nacionales que los han visitado en el último tiempo.
De acuerdo al documento al que accedió MDZ Online, los representantes del sector vitivinícola diagramaron “una serie de medidas urgentes que permitan recuperar competitividad y sostener la actividad frente a la profunda crisis que atraviesa el sector”. El mismo está centrado en cuatro puntos fundamentales para atender las necesidades de productores, elaboradores, industriales y exportadores.
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“La vitivinicultura argentina enfrenta actualmente una combinación crítica de factores: caída de precios internacionales, aumento sostenido de costos internos en dólares, retracción del consumo y pérdida de competitividad frente a países competidores”, aseguraron.
Costos logísticos y presión sobre el precio de exportación
El primero de los ejes centrales del reclamo apuntó a la estructura de costos logísticos y portuarios, considerada una de las principales desventajas del país frente a sus competidores. El transporte terrestre desde las zonas productivas hacia los puertos, los costos operativos y administrativos en aduanas, así como las ineficiencias logísticas, impactan directamente en el encarecimiento del precio FOB.
Ante esta situación, el sector propuso la implementación de un régimen de compensación o reintegro logístico para exportaciones vitivinícolas, junto con la reducción de costos aduaneros y la simplificación de procesos. También planteó una articulación entre Nación y provincias para subsidiar parcialmente el transporte desde origen, con el objetivo de mejorar la competitividad internacional.
Demoras en la devolución de IVA y su impacto financiero
Otro punto crítico identificado fue la demora en la devolución del IVA a exportadores, que actualmente puede extenderse hasta ocho meses. Esta situación ha generado un fuerte impacto financiero, incrementa la necesidad de capital de trabajo y ha profundizado la desventaja frente a países donde el reintegro es inmediato.
Como respuesta, el sector solicitó la fijación de un plazo máximo legal de devolución de entre 30 y 60 días, la implementación de sistemas automáticos para exportadores recurrentes y la aplicación de mecanismos de compensación en caso de demoras. El objetivo es mejorar el flujo de caja y reducir el costo financiero asociado a la actividad exportadora.
Costo energético y carga impositiva local
El alto costo energético es otro de los factores que afecta la competitividad, agravado por la inclusión de tasas municipales en las facturas de electricidad. Esta situación, especialmente visible en algunos municipios, ha incrementado la carga sobre los productores.
En este sentido, propusieron la eliminación de estas tasas en los servicios públicos o, alternativamente, la creación de esquemas diferenciales para actividades industriales y exportadoras. Además, plantearon la necesidad de flexibilizar la modalidad de contratación del servicio eléctrico, actualmente establecida de forma trimestral para la industria vitivinícola.
Financiamiento y alivio fiscal para sostener la vitivinicultura
Frente al contexto crítico, el sector también reclamó herramientas de financiamiento productivo y alivio fiscal transitorio. Entre las medidas sugeridas se incluyeron líneas de crédito específicas con tasas subsidiadas para capital de trabajo y la suspensión o reducción temporal de cargas fiscales para economías regionales exportadoras.
De acuerdo a los productores, estas iniciativas buscan evitar la descapitalización de las empresas, sostener la actividad productiva y preservar el empleo en las regiones vitivinícolas.
Un sector estratégico en riesgo
En el documento, los firmantes destacaron que la vitivinicultura no solo representa una actividad económica, sino también un motor social, cultural y territorial para múltiples regiones del país. En este marco, subrayan que las medidas propuestas no buscan generar ventajas artificiales, sino nivelar las condiciones para competir en igualdad en los mercados internacionales.
Asimismo, el sector quedó a disposición para ampliar los aspectos técnicos de cada iniciativa y colaborar en su implementación, en un escenario donde la urgencia de las definiciones resulta clave para la sostenibilidad de la actividad.

