Viñateros mendocinos encienden las alarmas por la crisis del sector
A través de un comunicado, la Asociación Viñateros de Mendoza alertó sobre la crisis estructural que atraviesa la vitivinicultura en Mendoza y exige soluciones.
Viñateros mendocinos denuncias una crisis estructural en el sector.
ALF PONCE MERCADO / MDZDebido a la caída de la producción y a diferentes factores que conducen a una deterioro dentro del mundo vitivinícola, la Asociación Viñateros de Mendoza encendió las alarmas y emitió un comunicado repudiando “la severa crisis estructural” que atraviesa la vitivinicultura en la provincia.
Desde la asociación señalaron una caída en la cosecha del 12% en comparación al ciclo anterior y denunciaron un desequilibrio financiero insostenible: además de la suba de los insumos básicos y los costos operativos, el precio percibido por el productor por su uva o por el vino encuentra valores iguales o inferiores a los de hace dos años y plazos de pago cada vez más largos.
“Esta ecuación económica del productor vitícola resulta terminal. Trabajar a pérdida viene forzando la parálisis de innumerables explotaciones agrícolas en toda la geografía provincial”, apuntaron.
Como resultado, desde la asociación señalaron el abandono de fincas y viñedos como una consecuencia directa de este contexto. A su vez, marcaron que esta crisis conlleva a la pérdida de fuentes de trabajo y un fuerte éxodo rural por parte de las personas que migran hacia las ciudades.
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En esa línea, destacaron que la vitivinicultura representa “aproximadamente el 15% del PBI provincial y contiene más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos”, además de ser fundamental en otras industrias como el turismo, la gastronomía, la hotelería o la proyección internacional de Mendoza: “Sin viñateros, contratistas y obreros trabajando la tierra desde primera hora de la mañana, no hay vendimia ni desarrollo provincial agropecuario posible”, expresaron.
Críticas y exigencias de los viñateros mendocinos
En el comunicado, la AVM repudia fuertemente los intentos de eliminación del CIU (Control de Ingreso de Uva), señalando que el mismo representa el “título de propiedad” del productor agrícola que protege al pequeño productor, como así también el desmantelamiento de los organismos vinculados a la producción como el INV o el INTA.
La asociación también rechazó duramente la autorización de refermentación, considerando “nefasto” que se acepten prácticas que opacan la transparencia del volumen real de vino y mosto en el mercado para favorecer maniobras especulativas en perjuicio de la producción primaria.
Frente a esto, la Asociación destacó al necesidad de contar con condiciones razonables de previsibilidad, fuentes de financiamiento, prórroga para las obligaciones imposibles de afrontar y reglas de juego comerciales claras “que impidan el despojo viñatero”, solicitando tanto al Gobierno provincial como nacional que redefina las políticas orientadas al sector agroindustrial.
“¡La viña no espera! Los viñateros no dejaremos que una coyuntura de innumerables decisiones políticas y de sectores concentrados ajenos a nuestra labor agrícola, se lleve por delante el esfuerzo del trabajo digno de la tierra, orgullo de todos los mendocinos”, concluyeron.
Datos y cifras oficiales
Según el último informe final de cosecha presentado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la cosecha en Mendoza durante 2026 fue de 13,1 millones de quintales, lo que representa un 98% del total estimado por el organismo para este año. En 2025, la cosecha había superado los 15 millones de quintales.
Este número representa una merma interanual superior al 12%, tal cual como resalta el comunicado emitido por la Asociación de Viñateros de Mendoza. Contrariamente, en San Juan se observa un crecimiento en la cosecha cercano al 20% de un año al otro.
A su vez, a nivel país el total de la cosecha 2026 fue de 18,39 millones de quintales, una cifra inferior a la registrada en 2025, cuando se contabilizó un total de 19,5 millones de quintales, lo que representa una caída año a año cercana al 5,7%.
El crecimiento de la cosecha en territorio sanjuanino deriva en que la caída anual se explique en gran medida por la merma en Mendoza, dado que estas dos provincias reúnen el 93% de la plantación de uva de toda la Argentina.