Producción y costos: la cosecha mecánica crece en eficiencia y calidad para el vino
Un reciente informe de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi) mostró como la cosecha mecánica se ha convertido en la mejor alternativa.
El mosto tiene una oportunidad en la exportación por la baja producción europea para esta temporada.
Walter Moreno/MdzEl avance de la tecnología y los cambios en las labores culturales han hecho que la cosecha de uva haya evolucionado y mutado en Argentina. Así, con los números de lo que pasó este 2025 sobre la mesa, optar por una cosecha mecánica resultó más eficiente y más económico en muchos casos.
Así lo reveló el informe presentado por la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), donde se mostró que la cosecha mecanizada crece en eficiencia y calidad, así como también el crecimiento del cooperativismo dentro de la industria nacional, aportando el 22% del total recolectado, superando los 3,2 millones de quintales elaborados, lo que representa un crecimiento interanual del 18,5%.
De acuerdo con los datos oficiales, la cosecha 2025 en Argentina alcanzó un total de 19,8 millones de quintales, lo que significó un aumento del 4% respecto al año anterior. Mendoza lideró ampliamente la producción, con 14,8 millones de quintales, cifra que representa el 75% del total nacional y un incremento del 6,5% en relación con 2024.
Análisis de sistemas de cosecha y sus costos
A la hora de proyectar los costos de la vendimia 2025, se evaluaron tres sistemas de cosecha: manual, mecanizada y asistida. Cada uno presenta particularidades en cuanto a eficiencia, costos y tecnología aplicada.
Mientras que en la uva tinta común el costo por quintal es de $6.309 en la cosecha manual, en la cosecha mecanizada es de $5.897 y en la cosecha asistida de $5.784. En tanto, en la uva varietal la cosecha manual costó $7.996, la mecanizada $8.218 y la cosecha asistida $7.112.
Cosecha manual: incremento y dependencia de la mano de obra
En la cosecha manual, los costos aumentaron respecto al año anterior. En el caso de la uva tinta común, se registró un aumento del 44% interanual, fijando el valor de la ficha de cosecha en $600. Para la uva varietal, el incremento fue del 39%, con una ficha de $850. Ambos valores están calculados bajo el supuesto de uso exclusivo de mano de obra intensiva.
Este sistema, aunque tradicional y todavía ampliamente utilizado, es muy sensible al rendimiento del viñedo. A mayor rendimiento, el trabajo se vuelve más ágil, lo que permite una disminución en el costo del tacho; en cambio, en fincas de bajo rendimiento, la recolección es más lenta y el precio de la ficha suele aumentar.
Los principales factores que explican el aumento en los costos de este sistema están vinculadas al incremento de los jornales, que subieron más del 80% en el último año, entre otros.
Cosecha mecanizada: eficiencia creciente y más oportunidades para pequeños productores
Durante la vendimia 2025, el 21% del total nacional se cosechó mediante sistemas mecanizados, alcanzando casi 3,9 millones de quintales. Este sistema domina en provincias como Neuquén (95,5%) y La Pampa (85,3%), mientras que en Mendoza, dentro del sistema cooperativo, el uso de cosecha mecanizada viene aumentando considerablemente.
En términos económicos, la cosecha mecanizada experimentó un aumento del 34% interanual tanto en uva tinta común como varietal, teniendo en cuenta que el valor del alquiler del servicio (en dólares) ha sido el mismo y con similar tipo de cambio.
En un análisis comparativo, para la uva tinta común, el sistema mecanizado resultó un 7% más económico por hectárea respecto a la cosecha manual, gracias a su mayor rendimiento y eficiencia operativa. Sin embargo, en el caso de la uva varietal, la recolección manual todavía se muestra más competitiva, generando un ahorro de aproximadamente un 3% por quintal frente al método mecanizado.
Cosecha asistida: eficiencia con mejores condiciones laborales
Este sistema, que combina recolección manual con herramientas de apoyo como carros o bienes, ofrece ventajas en términos de condiciones laborales y eficiencia. En el caso de la uva tinta común, los costos aumentaron un 51% respecto al año anterior, mientras que para la uva varietal el incremento fue del 54%.
A pesar del alza en los costos, la cosecha asistida muestra beneficios importantes. Frente a la cosecha tradicional, este sistema resultó un 8% más eficiente para uva tinta común y un 11% en el caso de uva varietal. Esta mejora se explica por la posibilidad de trabajar con menos personal, optimizar tiempos y ofrecer mejores condiciones de trabajo para los cosechadores, lo que permite una recolección más ágil y de mayor calidad.
La cosecha mecanizada crece en eficiencia y calidad
A medida que aumentan los rendimientos y las fincas adoptan estructuras compatibles, la cosecha mecanizada se convierte en la alternativa más eficiente en términos de costo y rapidez, especialmente para uva tinta común. No obstante, para uva varietal, la cosecha manual sigue siendo más rentable en ciertos contextos.
Cabe destacar que el momento de la cosecha representa entre el 30% y el 33% del costo anual de producción. Por ello, definir el sistema de recolección más adecuado según la disponibilidad de mano de obra, tipo de uva y condiciones estructurales de cada finca es clave para lograr una producción sostenible.
El rol estratégico del cooperativismo y desafíos futuros
Como lo señalan desde Acovi, el sistema cooperativo ofrece importantes ventajas en cuanto a accesibilidad a tecnología y reducción de costos mediante economía de escala. Gracias a este modelo, pequeños y medianos productores pueden acceder a maquinaria y servicios que, de forma individual, estarían fuera de su alcance.
Sin embargo, para consolidar estos avances, se requiere:
- Líneas de financiamiento específicas para equipar empresas de servicios agrícolas.
- Incentivos fiscales para quienes adopten sistemas más eficientes como la cosecha asistida, especialmente mediante reducciones en la tarifa de Corresponsabilidad Gremial.
- Adecuación de la tarifa de acarreo, adaptándola a la realidad productiva de Mendoza y evitando la aplicación de criterios equivalentes a la zona núcleo.