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Por qué la caída del precio del oro puede ser una oportunidad de negocios para algunos inversores

Grandes administradores de inversiones vuelven a ver una oportunidad en el oro tras su fuerte corrección desde el estallido de la guerra en Medio Oriente.


En las últimas jornadas se ha escuchado a varios operadores señalar que el potencial alcista del oro sigue siendo elevado en el contexto de las acciones bélicas en el Golfo Pérsico, en especial si retoma su papel clásico como cobertura frente a estanflación, deuda e inestabilidad macro.

Sin lugar a dudas, el mercado del oro ha dejado una de las anomalías más llamativas de esta crisis, en lugar de comportarse con claridad como activo refugio durante la guerra en Medio Oriente, el metal precioso llegó a desplomarse con fuerza desde los máximos previos al conflicto.

Sin embargo, varias grandes gestoras internacionales empiezan a lanzar ahora un mensaje bastante claro: esa caída puede haber abierto una oportunidad de inversión más que un deterioro estructural de la tesis.

Desde el inicio de la guerra, el oro ha vivido una corrección importante. El mercado ha pasado de ver al metal por encima de los 5.300 dólares por onza antes del conflicto a niveles en torno a los 4.100 dólares días atrás, antes de recuperar parte del terreno hasta la zona de 4.550 dólares.

Cobertura

Ese comportamiento ha sorprendido porque, históricamente, el oro suele responder mejor en contextos de inestabilidad geopolítica. Sin embargo, esta anomalía es la que está atrayendo a parte del dinero de largo plazo. La tesis detrás estas apuestas no es que el oro haya dejado de funcionar como cobertura, sino que su corrección responde a factores más coyunturales que estructurales. Y ahí es donde varias firmas empiezan a ver valor.

Por ejemplo, según consigna Europa Press, desde UBS insisten en que el papel del oro como instrumento de cobertura y diversificación no ha cambiado. De hecho, consideran que los niveles actuales vuelven a ser atractivos para inversores de largo plazo, precisamente porque el metal ayuda a proteger frente a los efectos de segunda ronda de los shocks geopolíticos.

En una línea similar, Ofi Invest sostiene que las caídas recientes son coyunturales y que los fundamentos del oro siguen siendo sólidos. La firma recuerda que el mercado del metal es muy líquido y que, por eso, suele ser uno de los primeros en sufrir correcciones bruscas cuando el estrés obliga a rotar activos o buscar liquidez. Pero también subraya algo importante: históricamente, ese tipo de correcciones han ido seguidas de rebotes intensos.

Además, aunque existen algunos factores secundarios que pueden seguir pesando -como una menor demanda en Medio Oriente o la posibilidad de ventas puntuales de reservas por parte de ciertos países del Golfo- la tesis principal sigue girando en torno a la misma idea: el oro mantiene su valor como reserva defensiva cuando el ruido macro se complica de verdad.

El oro y la macro

Por ello, lo más interesante del argumento alcista no está solo en la geopolítica, sino en el contexto macro. Así lo plantea la gente de Ofi Invest: incluso si los bancos centrales se vieran tentados a endurecer política monetaria por el repunte inflacionista, el nivel de endeudamiento en las grandes economías hace cada vez más difícil sostener tasas reales altas sin abrir dudas serias sobre la solvencia soberana. Ese punto es muy relevante.

Si el mercado termina entrando en un entorno de estanflación -más inflación, menos crecimiento- el oro vuelve a recuperar bastante sentido como activo de protección. No solo frente al riesgo geopolítico, sino frente a la pérdida de confianza en deuda, divisas o activos financieros más sensibles al ciclo. Por ende, cuando el mercado duda de crecimiento, inflación y deuda al mismo tiempo, el oro suele volver al centro del mapa.

Según destaca la agencia europea las previsiones que manejan algunas grandes firmas siguen siendo muy ambiciosas. UBS mantiene la idea de que el oro puede acercarse a los 5.900 dólares por onza a finales de este año. Incluso antes del conflicto, otras casas ya habían apuntado a niveles del entorno de 6.300 dólares.

Guerra, dólar y tasas

A precios actuales, eso implica un potencial de revalorización muy relevante. Eso no significa que el camino vaya a ser limpio. El oro seguirá siendo volátil y seguirá dependiendo de cómo evolucionen el conflicto, el dólar, las tasas reales y el apetito por riesgo global. Pero el mensaje de fondo de las gestoras es nítido: la tendencia alcista de largo plazo no se ha roto, y las caídas recientes podrían haber dejado un mejor punto de entrada para quien piense más allá del ruido de unas pocas sesiones.

Hasta acá la lectura es bastante clara: el oro ha decepcionado en el corto plazo justo cuando muchos esperaban una reacción más clara como refugio. Pero eso puede estar creando precisamente la oportunidad. Pero si el mercado entra en una fase de más estanflación, más dudas sobre tasas reales y más fragilidad en deuda soberana, el oro seguirá teniendo mucho sentido como pieza de cartera.

Y si además el conflicto vuelve a tensarse o la desescalada se rompe, el metal podría recuperar rápidamente atractivo. En buen romance, las caídas del oro pueden haber sido más una sacudida táctica que una señal de agotamiento estructural. Y en ese escenario, comprar debilidad en lugar de perseguir máximos vuelve a tener bastante lógica.