Pix, la billetera sin comisiones de Brasil, quedó en el centro de la disputa con Estados Unidos
Trump aplica un 25% de arancel a importaciones de Brasil tras acusar a la estatal Pix de prácticas discriminatorias.
El Banco Central de Brasil (BCB) lanzó, en 2020, el sistema de pagos Pix.
ShutterstockLa tensión que generó el presidente Javier Milei con el presidente Lula Da Silva es particularmente grave por las formas. Sin embargo, hay un elemento que abona la teoría de que la decisión de ir al ataque contra el mandatario brasileño no es más que un episodio de una estrategia coordinada con Estados Unidos. Sucede que el gobierno de ese país anunció en la última semana aranceles a las importaciones de Brasil. Si bien se aplicaron estos recargos a muchos países, Brasil fue uno de los más afectados.
La repuesta sobre por qué el gobierno de Donald Trump decidió aplicar un arancel del 25% a las exportaciones brasileñas, más allá de las diferencias ideológicas, hay que buscarlas en un nodo clave de las economías digitales, los medios de pago. Sucede que Pix, el sistema de pagos instantáneos desarrollado por el Banco Central de Brasil, fue acusado por la administración estadounidense de "prácticas irrazonables y discriminatorias" contra empresas estadounidenses.

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La medida adoptada por la Casa Blanca se apoyó en una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que concluyó que Brasil perjudica a los proveedores privados de servicios de pago de origen estadounidense.
La razón que no fue explicitada es que Pix se convirtió en uno de los principales símbolos de la estrategia de autonomía económica impulsada por Lula. Desde su lanzamiento en 2020, el sistema alcanzó una adopción masiva entre consumidores y empresas, desplazó parte del negocio de tarjetas y transferencias bancarias tradicionales y redujo la dependencia de operadores internacionales de pagos. Hoy el sistema permite realizar transferencias inmediatas en cualquier momento del día durante todo el año y es gratuito para personas físicas y tiene tarifas mínimas para empresas en comparación con otras opciones electrónicas.
La expansión internacional del sistema aceleró la adopción en comercios de Argentina, Uruguay y Paraguay, donde los turistas de Brasil pueden pagar con Pix y abonar directamente en la moneda local del país receptor, un proceso gestionado automáticamente.
En la Argentina el uso de Pix se popularizó, con numerosas billeteras virtuales que lo incorporaron a sus servicios. Según el Monitor KamiPay, un relevamiento entre más de 6.200 viajeros, el 61% de los argentinos que viajan a Brasil utiliza Pix para pagar productos y servicios, superando tanto al efectivo (49%) como a las tarjetas (45,7%). El 80,6% de los usuarios de Pix lo emplea para pagar al menos la mitad de sus consumos, y el 40,5% planea usarlo para prácticamente todos sus gastos del viaje.
Un conflicto que trasciende los aranceles
Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil y uno de los pocos mercados relevantes con los que la economía brasileña mantiene déficit comercial. Durante 2025, Brasil importó más de US$45.000 millones en bienes estadounidenses, mientras que sus exportaciones hacia ese país retrocedieron cerca de 7%.
Pese a ello, la administración Trump decidió avanzar con aranceles del 25% sobre la mayoría de los productos brasileños. Funcionarios estadounidenses argumentan que Brasil favorece determinados sistemas de pago, mantiene barreras regulatorias y aplica políticas que afectan la competencia de empresas norteamericanas.
La respuesta de Lula fue inmediata. El gobierno brasileño rechazó las acusaciones, anunció que evaluará medidas de reciprocidad y ratificó que no aceptará modificaciones en Pix como parte de una eventual negociación comercial.
La defensa del sistema es una cuestión estratégica para Brasil. Pix ya es utilizado por la inmensa mayoría de la población y se consolidó como una herramienta de inclusión financiera que redujo costos de transacción y amplió el acceso a servicios digitales.
Pero, más allá de los aranceles, la controversia plantea una discusión de fondo. Se trata de determinar quién controla las infraestructuras digitales del sistema financiero global y el caso de Pix representa un ejemplo exitoso de innovación pública capaz de competir con redes privadas internacionales.
Para Estados Unidos es un problema que sus empresas, las principales operadoras del sistema, queden en inferioridad de condiciones en un mercado tan grande como el de Brasil.
No es un secreto, al punto de que es algo que el presidente Javier Milei grita a los cuatro vientos, que desde lo ideológico y desde lo geopolítico, la Argentina está del lado de los intereses estadounidenses. Por eso es que los insultos al actual presidente brasileño, y el apoyo decidido al candidato opositor Flavio Bolsonaro, pueden leerse sin demasiado dificultad como un capítulo más de una disputa geopolítica comandada desde el norte.

