Monotributistas bajo lupa: ARCA cruza datos de billeteras digitales y notifica exclusiones de oficio
ARCA empezó a emitir recategorizaciones y exclusiones de oficio del Monotributo a partir de datos que recibe de billeteras digitales y plataformas de cobro.
ARCA está mucho más rigurosa en los controles a los monotributistas.
En los últimos días, miles de monotributistas empezaron a notar un cambio incómodo en el Domicilio Fiscal Electrónico: llegaron comunicaciones formales que ya no suenan a “sugerencia”. En varios casos, se trata de una recategorización decidida por el organismo sin intervención del contribuyente.
En otros, el mensaje es más severo: exclusión directa del régimen simplificado. Según explica Daniel Pérez, del estudio Pérez, Fiocco & Asoc., el punto de partida es el cruce automático de información que ARCA obtiene de aplicaciones de pago y plataformas digitales, con depósitos detectados que el sistema interpreta como ingresos superiores a los declarados.
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Cuando el sistema confunde “acreditación” con “ganancia”
El conflicto central es la falta de contexto. El análisis no siempre diferencia si el dinero que ingresó a una billetera proviene de ventas o de movimientos que no deberían computarse como facturación. Ahí entran situaciones habituales: pasar fondos de una cuenta bancaria a una app para pagar servicios, recibir un préstamo, juntar plata para una compra grupal o registrar un reintegro.
En la práctica, esas acreditaciones pueden quedar “sumadas” como si fueran ingresos brutos. El resultado es un salto de categoría o un proceso de exclusión que el monotributista considera injustificado, porque no refleja una mejora real de su actividad.
De la inducción previa al ajuste automático desde febrero
Este avance no empezó de cero. Antes del cierre de recategorización que venció el 5 de febrero, ARCA había lanzado una estrategia de inducción: en la sección “Nuestra Parte” apareció, para muchos contribuyentes, un dato nuevo con montos asociados a depósitos en billeteras y cobros electrónicos.
En esa etapa, la ausencia de notificaciones en el domicilio electrónico funcionaba como señal de advertencia, más que como sanción inmediata. Pero el escenario cambió después. Desde el 6 de febrero, esos registros comenzaron a alimentar procesos sistémicos que se traducen en decisiones automáticas: recategorización de oficio o exclusión, notificadas de manera formal por los canales digitales del organismo.
El mecanismo se apoya en cifras cobradas por agregadores, pasarelas y medios de pago electrónicos. Esa información surge del régimen informativo de plataformas de pago, que tuvo modificaciones recientes para fintech. Con esos datos, el sistema evalúa algo más que depósitos: también considera nivel de compras, gastos, bienes adquiridos, consumos personales y acreditaciones que excedan los topes permitidos para la categoría declarada.
ARCA, además, puede detectar una práctica repetida: abrir varias billeteras para repartir movimientos y evitar acercarse, en cada una, al umbral de $700.000 que activa obligaciones de reporte para la plataforma. En ese caso, el control se vuelve integral y consolida el panorama completo del contribuyente.
Cómo defenderse y qué ocurre si no hacés nada
Cuando la cifra observada por ARCA no responde a ventas reales, existe una vía de respuesta rápida: la apelación. El plazo es de 15 días hábiles y se tramita mediante “Presentaciones Digitales”. Ahí es donde se vuelve clave documentar el origen del dinero: transferencias propias, préstamos, colectas ocasionales, devoluciones de compras u otros movimientos que no constituyen renta.
Si el contribuyente no actúa dentro del plazo, la consecuencia puede ser dura: baja del Monotributo y pase inmediato al régimen general, con alta en IVA, Ganancias y Autónomos. Y no es un ida y vuelta sencillo: para reingresar al régimen simplificado se exige esperar tres años desde la fecha de la exclusión.
Detrás de estas decisiones opera el MOREO, sigla de Monotributo – Recategorización de Oficio. Pérez lo define como el sistema informático que cruza bases de datos y cambia la categoría cuando detecta desvíos respecto de los límites. Las billeteras digitales informan mensualmente los movimientos de sus usuarios y el MOREO consolida todo por CUIT, para luego comparar el “monto detectado” con lo facturado en el período.
Si la brecha es grande, el sistema asume ventas no registradas y “empuja” la recategorización. Un caso real citado por el especialista refleja el criterio: período analizado, todo 2025; monto detectado, $15.743.566 provenientes de plataformas digitales; decisión, pasar de Categoría A a Categoría C. El mensaje hacia 2026 es claro: el control dejó de mirar operaciones sueltas y pasó a evaluar al contribuyente de manera completa, con procesos cada vez más automáticos.


