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Mercados: ¿en qué invierten las grandes fortunas del mundo?

Las “family offices”, que administran grandes fortunas, ganan cada vez más protagonismo en los mercados mundiales y marcan tendencia en el mundo.


Para el público en general, aunque también para gran parte de los inversores minoristas, el accionar de los llamados “Family Office” (FO) pasa inadvertido, a pesar de que en los últimos tiempos se han consolidado como uno de los actores más influyentes de los mercados globales.

Al tener horizontes de inversión de largo plazo y una creciente capacidad para invertir directamente, las FO que administran las grandes fortunas familiares del mundo están redefiniendo las tendencias de asignación de capital a nivel mundial.

Argentina, no es una excepción ya que, desde hace unas décadas atrás, y ahora con más intensidad, varias de las principales fortunas argentinas, tanto las tradicionales como las nuevas, recurren a este tipo de estrategia para gestionar sus capitales, incluso, en ambas orillas del Río de la Plata.

Según relevamientos privados como el del Scotia Wealth Management, así como también informes de la talla del UBS Global Family Office Report 2025, surge que las FO representan actualmente alrededor del 31% de las inversiones en startups, el 15% de las inversiones inmobiliarias y el 14% de las inversiones realizadas a través de fondos especializados.

Inversión sofisticada

Está claro que los FO no son para cualquiera. Se trata de vehículos o más bien estructuras para la gestión y gobernanza de grandes capitales o fortunas familiares. Pero por tratarse de un perfil casi similar a los inversores institucionales marcan tendencia y para el público inversor en general, incluso para los grandes fondos e inversores, resulta común monitorear el accionar inversor de los FO porque anticipan tendencias de los mercados globales.

Claro que su creciente peso en los mercados está ligado con el aumento patrimonial que administran. Según la consultora Deloitte, los activos bajo gestión de las FO ya habían escalado a más de 3,1 billones de dólares en 2024, acumulando un crecimiento de más del 60% en la previa de la pandemia de Covid-19.

El UBS Global Family Office Report 2025, elaborado con información de 317 FO en más de 30 mercados, da cuenta que las familias encuestadas poseen un patrimonio promedio de 2.700 millones de dólares y cada oficina administra en promedio 1.100 millones de dólares.

Ahora bien, ¿en qué invierten las FO?

De acuerdo con los relevamientos e informes privados las acciones continúan siendo uno de los principales destinos del capital. Al respecto, UBS señala que la exposición a renta variable de mercados desarrollados aumentó a 26% en 2024 y las Family Offices que prevén modificar sus portafolios planean elevarla hasta 29%.

Infraestructura

Por su parte, Goldman Sachs encontró una tendencia similar: su encuesta global muestra que las acciones públicas representan 31% de las carteras de las FO, mientras que los activos alternativos concentran 42% del patrimonio. Y dentro de estos últimos, el “private equity” sigue ocupando un lugar central con una asignación cercana al 21%, aunque ligeramente inferior a los niveles observados en 2023 debido a las menores salidas a bolsa, la desaceleración de las fusiones y adquisiciones y el elevado costo del financiamiento.

Al respecto, el interés por el crédito privado y la infraestructura continúa aumentando, impulsado por la búsqueda de mayores rendimientos y una menor correlación con los mercados bursátiles tradicionales.

Pero también el sector inmobiliario retoma el protagonismo, ya que uno de los cambios más notorios es el renovado apetito por dicho negocio. Según Funds Society, datos del mercado muestran que la participación de las inversiones inmobiliarias dentro de las operaciones de FO aumentó de manera constante en los últimos años, pasando de 26% en el segundo semestre de 2023 a 30% en el primer semestre de 2024, a 35% en la segunda mitad de 2024 y alcanzando 39% en el primer semestre de 2025.

“La tendencia contrasta con la reducción de exposición inmobiliaria observada en otros segmentos institucionales y refleja la visión de largo plazo que caracteriza a las FO. Los segmentos más atractivos incluyen logística, vivienda, infraestructura digital y centros de datos, impulsados por la expansión de la inteligencia artificial y la creciente demanda de capacidad tecnológica”, señala FS.

EE.UU. pica en punta

A la hora de analizar quiénes concentran las inversiones de los FO, surge claramente que la distribución geográfica del capital también muestra una elevada concentración. Estados Unidos continúa siendo el principal destino de inversión para las FO, con una participación de 47% del mercado global, mientras que Europa ocupa el segundo lugar con 32% y el resto está repartido por el mundo.

Según datos de UBS, Norteamérica concentra 53% de los activos invertidos por los FO a nivel mundial y Europa Occidental absorbe otro 26%, de manera que casi cuatro quintas partes de los recursos se encuentran en ambas regiones.

“La preferencia por estas economías desarrolladas responde a la profundidad de sus mercados financieros, la disponibilidad de oportunidades de crecimiento y una mayor liquidez”, explican los analistas.

Si bien las asignaciones de cartera de los FO lucen tradicionales, también las grandes fortunas están dirigiendo recursos hacia temáticas estructurales de largo plazo, como, por ejemplo, la inteligencia artificial (IA), la electrificación, la transición energética, la salud y la longevidad son temáticas que figuran entre las áreas con mayores perspectivas de crecimiento.

Diversificación de carteras

De ahí que la posibilidad de participar en estas tendencias a través de mercados públicos ha llevado incluso a algunas FO a incrementar su exposición bursátil en detrimento de ciertas inversiones de capital privado.

Con relación a los mayores riesgos que enfrentan los FO a la hora de invertir, los analistas de UBS destacan a la guerra comercial global, los conflictos geopolíticos y la inflación.

Ante este escenario, los FO están fortaleciendo la diversificación de sus carteras mediante estrategias de gestión activa, hedge funds y, en algunos casos, metales preciosos. “La evolución reciente confirma que los FO no sólo se han convertido en una de las fuentes de capital más importantes del mundo, sino también en inversores cada vez más sofisticados y con capacidad para influir en las grandes tendencias de los mercados financieros internacionales”, sostiene FS.