Mendoza se "empobreció" en quince años y crecen los problemas de empleo
La economía de Mendoza no crece al ritmo necesario y por eso el producto bruto por habitante cayó. Casi 300 mil mendocinos tienen problemas de empleo. Cuánto creció el año pasado y qué puede pasar en 2026.
La economía de Mendoza creció menos que la nacional y desde 2011 hay menos riqueza.
GentilezaComo la gota de agua que no cesa de caer, la economía de Mendoza pierde valor y se siente. En el período 2011-2025, por ejemplo, el producto bruto per cápita, es decir la riqueza de la Provincia dividida por cada mendocino, cayó un 10%. Esa pobreza productiva se traslada a la vida cotidiana en peores indicadores económicos y de calidad de vida.
Uno de los más llamativos es el trabajo: en toda la provincia hay 275 mil mendocinos con problemas de empleo. No tienen trabajo, tienen trabajo precario o no les alcanza y buscan otro ingreso.
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Los datos sobresalen del informe económico realizado por el IERAL, de la Fundación Mediterránea, en el que se analizan los resultados económicos de la provincia en 2025 y se trazan las perspectivas para este año.
El año pasado, Mendoza creció menos que la Nación, contradiciendo una máxima que suele repetirse en la política local y que apunta a que cuando “Argentina crece, Mendoza crece más”. Pues esa realidad no ocurre y todo indica que esa tendencia se mantendrá en 2026. Uno de los por qué de esa diferencia está en que Mendoza no tiene participación en las actividades que se transformaron en “motores” del crecimiento nacional: minería, energía, particularmente el petróleo no convencional, y el agro.
La minería en Mendoza es una actividad incipiente desde lo político, pero inocua aún desde lo productivo. El petróleo está en un boom, pero sectorial para el no convencional y Mendoza está en declive por las áreas maduras. Y el agro local va a contramano de lo ocurrido en la zona núcleo y alrededores que exportan comodities.
La "película" de la economía de Mendoza tiene matices diversos: cayó el turismo, a contramano del resto, lo mismo que las exportaciones. También se derrumbaron industrias clave y hasta las cuentas públicas sufrieron deterioro: el superávit cayó fuertemente hasta el mes de septiembre. Creció el sector financiero a principio de año, igual que la construcción.
La investigación estuvo liderada por Jorge Day y Gustavo Reyes, economistas senior del IERAL y referentes en el análisis sobre la economía de Mendoza. Los profesionales advierten sobre algunos problemas estructurales de Mendoza, como la falta de competitividad para aumentar las exportaciones "extra vino", la presión fiscal (que disminuyó pero sigue siendo fuerte) y hasta la disponibilidad de recursos humanos.
Qué pasó y qué puede pasar
El deterioro de la economía doméstica ha generado también nuevos comportamientos que se reflejan en la actividad. Ocurre, por ejemplo, que hay mucha gente en los shoppings, pero no compras; más consumo en los patios de comida que en los comercios. Más charla en los café y menos mendocinos con bolsas. Por eso el comercio, el turismo y otras actividades que dependen del poder adquisitivo cayeron.
Según el INDEC, la economía Argentina creció 4,4% el año pasado y el estudio del IERAL determinó que Mendoza creció en promedio 3,5%. Ese crecimiento se generó de manera dispar y estuvo impulsado en los primeros meses del año pasado. El sector financiero fue el más relevante.
Pero el “promedio” puede generar un error de análisis, pues la economía nacional estuvo estancada más de un año y en Mendoza hubo una caída sensible desde el tercer trimestre del 2025.
Qué pasará en 2026
El 2026 tiene un condicionante inesperado: la guerra en Irán, que genera sombras al final del “túnel” en el que, entienden, estaba la economía argentina. El impacto de ese conflicto bélico en todo el mundo y particularmente en el sector de la energía genera consecuencias. Según creen desde el IERAl, el balance para Argentina puede ser positivo por la disponibilidad de energía que tiene el país y el impacto de la suba del petróleo. Esa cuenta general no implica necesariamente un traslado a mejoras distribuidas de manera equitativa.
De nuevo, Mendoza puede ver desde afuera ese boom y tener repercusiones dispares: con menos “dinero” en el mundo, más restricciones y tasas altas, productos que Mendoza pueden tener menos demanda también. Por eso las perspectivas son similares: que Argentina crezca (cerca del 4%) y que Mendoza crezca menos.
Para Reyes y Day la economía argentina tiene tres desafíos clave: bajar la inflación, bajar el riesgo y acumular reservas. Y hay un intangible relevante: la confianza.
Para Mendoza el IERAL propone algunos ejes estructurales para mejorar la economía. El primero tiene que ver con apostar a sectores dinámicos de la economía y no concentrarse solo en algunos. Allí Mendoza tiene una larga tradición por su diversificación. Hoy apuesta en gran medida a la minería, sector que crece pero es vulnerable a variables internacionales por su alto riesgo. "Está muy bien la apuesta por la minería, pero no debe ser lo único", advierten. En segundo lugar los economistas creen que es necesario generar una matriz de exportación más diversificada, pues hoy el vino es el producto estrella y un límite. Algo similar ocurre con los destinos, pues las exportaciones de Mendoza dependen de un puñado de países.
El eje más controvertido y áspero de las propuestas tiene que ver con los impuestos y en particular con Ingresos Brutos, el más distorsivo de todos. Aunque reconocen una baja en ese tributo, el peso sigue siendo relevante y creen que hay margen para reducirlo. La "burocracia" es otro de los problemas a resolver; es decir la eliminación de trámites, tiempos y trabas. Otro de los ejes relevantes es la infraestructura productiva, donde entra en juego el valor de la inversión pública: si las obras que se ejecutan son las que convienen o no.



