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La visión de Paolo Rocca sobre el agua de mar en el futuro de la minería en Argentina

El empresario Paolo Rocca señaló que una obra de Techint en Chile abre nuevos caminos para para su compañía y apunta al desarrollo minero argentino.

paolo rocca

La voz de Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, resuena en la industria minera regional. Durante una visita realizada hace algunas semanas a la Región de Antofagasta, el empresario argentino destacó el proyecto de la planta desalinizadora de Codelco que lleva adelante su compañía como un hito de ingeniería.

En un video publicado por Techint en su perfil de Linkedin, Rocca subrayó que el éxito de esta obra "abre un camino" para que su compañía encuentre espacio en otros grandes proyectos, tanto en la minería chilena como también en el desafío de "traer agua" a futuros emprendimientos mineros en Argentina.

La visión de Paolo Rocca

Paolo Rocca planta desalinizadora en Chile.

Paolo Rocca considera que la obra que desarrollan en Chile abre un nuevo camino para Techint.

El futuro en Argentina: el caso de Vicuña

La visión de Rocca cobra particular relevancia en el contexto de los proyectos de cobre en la provincia del país y especialmente de San Juan, muchos de los cuales son cordilleranos y que se abren a la posibilidad de resolver su suministro de agua a partir de este tipo de plantas.

De hecho, el joint venture Vicuña Corp, conformado por BHP y Lundin Mining, ya anticipó en la actualización de su Informe de Impacto Ambiental que considera traer agua de mar desde Chile. La infraestructura, similar a la que Techint construye, sería vital para las operaciones del proyecto Josemaría.

De concretarse, esta iniciativa transformaría la gestión de recursos hídricos en la minería, sentando un nuevo modelo de operación sostenible para los yacimientos andinos.

La obra hídrica de Codelco, un precedente clave

La planta desalinizadora, valuada en US$1.000 millones, es el primer gran proyecto hídrico de Techint en Chile y sirve como un precedente técnico y operativo. La obra comprende una planta de ósmosis inversa, una estación de bombeo y un acueducto de 160 kilómetros.

El ducto de 48 pulgadas supera un desnivel de 3.000 metros, un desafío que demuestra la capacidad de llevar agua de mar a las zonas mineras más remotas y áridas del planeta.