La insistencia del FMI por la independencia del Banco Central y el ejemplo peruano
El Fondo Monetario Internacional (FMI) empezó a plantear su agenda, sabiendo que en alguna medida, el éxito del programa pasa por lo que haga el BCRA.
Pese al buen diálogo con el ministro Luis Caputo, el FMI que conduce Kristalina Georgieva insta al gobierno de Milei a impulsar una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para darle mayor independencia.
X de @KGeorgievaEl Banco Central fue claro y directo en un tema que, se sabe, es clave en la mente de Javier Milei sobre lo que debe suceder en la economía argentina del futuro. Sobre la base de lo ya expresó en el pasado, fundamentalmente durante la campaña que lo llevó a la Presidencia de la Nación.
El líder libertario nunca abandonó la idea de terminar con el Banco Central, al menos con le rol que detenta en estos tiempos. Pero entiende que no es el momento de avanzar. Por esto quiere sostener el manejo de la entidad bajo su dominio, y que la conducción de la entidad esté en comunicación directa con los teléfonos rojos de presidencia y del Palacio de Hacienda.
Desde la conducción de Santiago Bausilli no ponen trabas para que esto suceda, así como tampoco desde el sistema financiero se cree que sean tiempos de independencias importantes entre las tres sedes.
La mirada del FMI
Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene otra idea. Desde siempre, y especialmente ahora. En el último staff report publicado el viernes pasado donde se confirmaba la aprobación de la segunda revisión del Facilidades Extendidas firmado en abril del año pasado, y correspondiente al ejercicio 2025, el organismo que maneja Kristalina Georgieva es claro y conciso sobre lo que pretende del Banco Central.
Dice el organismo en el texto: “Serán esenciales reformas legales más amplias a la Carta Orgánica para reforzar la independencia, la gobernanza y la rendición de cuentas del Banco Central, incluyendo salvaguardas contra el financiamiento monetario”.
Lo que le está reclamando el Fondo a la Argentina (no sólo a Milei) es una nueva ley de autonomía del Banco Central, para que su conducción tenga toda la independencia posible, y que la entidad no dependa de la voluntad y política del Ejecutivo. En síntesis, que se fortalezca, no que desaparezca.
Las primeras "presiones"
No es la primera vez que la actual conducción del FMI le plantea al gobierno de Milei el abandono de la idea original de demolición del Central, y que, a cambio, se le reclama que avance en una nueva ley que consagre el manejo de la política monetaria a la entidad y profundice su autonomía.
El primer mensaje en este sentido lo dio el Fondo en agosto del 2024, cuando comenzaban las negociaciones por el nuevo programa de Facilidades Extendidas hoy vigente. En esos momentos, la vocera del organismo Julie Kozack había dicho que el país debería ir a un esquema de fortalecimiento de la autoridad monetaria, a cargo de Santiago Bausili, la que será de manera independiente, la que velará por la estabilidad y la fortaleza de la moneda local, a partir del cuidado de la no emisión de dinero doméstico sin respaldo, el fortalecimiento de reservas en divisas y la caída de la inflación.
Todo desde las murallas del BCRA, lejos de la demanda política del Poder Ejecutivo. La frase de Kozack, que en agosto de 2024, desde Washington y cuando recién comenzaban las negociaciones por un nuevo acuerdo entre Argentina y el FMI, afirmaba que "la eventual 'competencia de monedas' dentro del régimen podría asemejarse al sistema de flotación administrada que prevalece hoy en Perú y Uruguay".
Competencia de monedas
En aquellos días del primer año de gestión de Milei, el FMI descartaba que desde la sede de Washington del organismo se pueda llegar a avalar un esquema de dolarización lisa y llana, y menos con dinero del organismo.
Según Kozack, incluso aún bajo elaboración técnica de Rodrigo Valdés, el director gerente para el Hemisferio Occidental, que un mes después sería desplazado de la responsabilidad del acuerdo con Argentina (curiosamente por recomendar una devaluación del 20% para cerrar el nuevo Facilidades Extendidas) el esquema viable para Argentina debía orientarse según los ejemplos de Perú y Uruguay. Esto es, una flotación cambiaria administrada, con vigencia plena de la moneda local.
La vocera amplió luego la visión del FMI, afirmando que "la estabilidad de precios seguirá siendo un objetivo primordial del Banco Central, en un contexto en el que los individuos son libres de ahorrar y realizar transacciones en las monedas de su elección. Otras monedas no tendrían curso legal y los pagos de impuestos seguirán realizándose en pesos". Es decir, sin dolarización y con una "competencia limitada".
El caso Perú
Todo esto, además de asignarle al BCRA un rol fundamental y claro, contradiciendo la idea política de Milei de su cierre y manteniendo "sus funciones de prestamista de último recurso para instituciones financieras elegibles (solventes), continuaría esterilizando las compras de divisas y gestionando la liquidez a través de operaciones de mercado abierto con títulos públicos".
La idea es que Argentina se mueva en dirección a Perú. Y que tome como ejemplo al Banco Central de Reserva del Perú, dirigido desde 2006 hasta hoy por Julio Velarde Flores, quien sobrevivió a ocho presidentes, quienes llegaron y fueron eyectados con mayor o menor polémica, suicidios incluidos como en el caso de Alan García.
Extenso palmarés
El currículum vitae de Velarde impacta. La página oficial del banco que maneja menciona que tiene maestría y estudios de doctorado en Economía en la Universidad de Brown, Estados Unidos; estudios avanzados de Economía en el Instituto de Economía Mundial de Kiel, Alemania, y que realizó sus estudios de pregrado en Economía en la Universidad del Pacífico.
Dice también que fue presidente del Grupo Intergubernamental de los Veinticuatro Países para Asuntos Monetarios Internacionales y Desarrollo (G24) en el período 2018/2019 y presidente ejecutivo del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) desde 2004 hasta octubre de 2006.
Asimismo, ocupó los cargos de director del Banco Central de Reserva del Perú de 1990 a 1992 y de 2001 a 2003, y de decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico en 2003. Finalmente, menciona que recibió “numerosos premios internacionales por su gestión al frente del BCRP”.
Entre los diversos reconocimientos que ha recibido destacan el de la revista internacional The Banker, del grupo editorial Financial Times, que lo distinguió como Banquero Central de las Américas del Año 2020 y como Banquero Central del Año a nivel global en 2015. En 2021 recibió también la mayor calificación como banquero central según la revista Global Finance.
El por qué de su permanencia tiene su explicación. Perú venció la inflación, logró superávits gemelos (fiscal y comercial) en el 95% de su gestión y se cree que es el responsable de que Perú haya mostrado el ritmo de crecimiento anual más importante en más de un siglo. Salvo los tiempos de pandemia, Velarde se mantiene invicto en cuanto a los resultados financieros, monetarios y, en general, macroeconómicos.

