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Inversiones mineras: cómo aprovechar el boom del cobre para subir a la ola de la inteligencia artificial

El metal alimenta la inteligencia artificial (IA) y los analistas debaten si el precio del cobre quebrará nuevos máximos. Acciones para entrar al negocio.


La ola febril por la inteligencia artificial (IA) ha convertido a los fabricantes de chips en los grandes protagonistas de Wall Street, sin embargo, hay un recurso mucho menos visible que podría terminar siendo igual de decisivo para sostener esa revolución, se trata del cobre.

Lo que explica, en parte, tanto interés por los yacimientos y proyectos en Latinoamérica y en particular en Argentina. En los últimos tiempos los operadores debaten si el precio del cobre irá a los 15.000 dólares la tonelada considerando que cualquier retroceso en el precio reactivará las compras.

Claro que advierten también que la decisión arancelaria de EE.UU. y la sensibilidad de los precios en China siguen siendo riesgos.

Máximos históricos

Si bien el cobre cotiza en zona de máximos históricos los analistas se plantean que potencial alcista aún le queda sobre la base que los fundamentos del mineral rojizo están mejorando, tanto en lo que respecta a la oferta como a la demanda.

Precisamente, este es el punto de partida de unos de los últimos análisis de la plataforma de inversiones e investigación Seeking Alpha (SA), que sostiene que el verdadero cuello de botella de la IA no estará únicamente en los semiconductores, sino también en la capacidad de suministrar uno de los metales más utilizados para transportar electricidad.

Bajo esa premisa, sus estrategas identifican tres compañías especialmente bien posicionadas para aprovechar esta tendencia estructural: Glencore, Lundin Mining y Hudbay Minerals.

IA: consumo récord

Según la tesis del informe parten de una idea sencilla: la IA consume enormes cantidades de electricidad y, para transportarla, el cobre resulta prácticamente insustituible gracias a su elevada conductividad, durabilidad y capacidad de adaptación.

Steven Cress de SA explica que el crecimiento de los centros de datos dedicados a IA ha añadido un nuevo motor de demanda que se suma a otros ya conocidos, como la electrificación de la economía, la transición energética, el desarrollo económico o el incremento del gasto en defensa.

O sea, el cobre es indispensable para alimentar los centros de datos. De acuerdo con las previsiones manejadas en el estudio la magnitud del desafío podría sintetizarse así: la capacidad mundial de centros de datos podría casi duplicarse antes de 2030 y el gasto de los grandes proveedores de servicios en la nube superaría el billón de dólares en 2027, con una parte muy relevante destinada a nuevas infraestructuras para inteligencia artificial.

En tal sentido, destaca que un único centro de datos de IA a gran escala puede consumir más de tres veces el cobre utilizado por una instalación convencional. Si a ello se añade el crecimiento previsto del entrenamiento de modelos, la expansión de la computación en la nube, la robótica o los vehículos autónomos, la presión sobre la oferta podría intensificarse durante los próximos años.

Fuerte demanda

De hecho, el informe cita estimaciones de S&P Global según las cuales el déficit anual de cobre podría alcanzar los 10 millones de toneladas en 2040, cerca de una cuarta parte de la demanda prevista para ese ejercicio.

Con este escenario, la plataforma filtra las compañías del sector utilizando su sistema de calificaciones cuantitativas, que evalúa más de un centenar de métricas relacionadas con valoración, crecimiento, rentabilidad, momento bursátil y revisiones de beneficios.

El objetivo es encontrar empresas que combinen una elevada exposición al auge del cobre con unos fundamentales sólidos. ¿Qué detectaron?

La primera elección es Glencore, a la que el modelo asigna una calificación de fuerte compra. El informe destaca su condición de uno de los mayores productores mundiales de cobre y su exposición adicional a otros metales estratégicos, además de señalar que el aumento de la producción y unas valoraciones consideradas atractivas respaldan la tesis de inversión.

Otros jugadores

La segunda compañía es Lundin Mining, cuya actividad depende cada vez más del cobre, que ya representa el 85% de sus ingresos frente al 63% registrado en 2022. Considera que la reciente corrección ofrece una oportunidad de entrada y resalta tanto el crecimiento de ingresos como la mejora de las previsiones de beneficios.

La tercera apuesta es Hudbay Minerals, productor de tamaño medio con activos en Estados Unidos, Canadá y Perú. El análisis pone el foco en sus resultados récord del primer trimestre, en la mejora de sus previsiones de crecimiento y en el potencial de expansión de su proyecto Copper World, en Arizona.

Por lo tanto, el análisis concluye que el cobre se encuentra en el punto de encuentro de varias tendencias estructurales de largo plazo. Señala Cress que los productores con activos de calidad y larga vida útil están bien posicionados para beneficiarse de estos vientos de cola.

En un mercado obsesionado con identificar al próximo ganador de la IA, la propuesta de SA dirige la mirada hacia un segmento mucho menos mediático, porque, al final de cuentas, los algoritmos necesitan chips, pero los chips también necesitan electricidad. Y la electricidad, cobre.

¿Precios para arriba?

En cuanto al potencial de suba del precio del cobre los analistas del banco de inversión Morgan Stanley explican en su último informe que la producción de cobre refinado en China se ralentizó en abril, con mayores riesgos a la baja en el futuro debido a las limitaciones en la oferta de concentrado y chatarra, y además, las fuertes importaciones estadounidenses han continuado en lo que va del año.

Según ellos, el arbitraje se ha ampliado de nuevo recientemente ante la inminente decisión sobre los aranceles al cobre en EE.UU., lo que aumenta aún más el incentivo para exportar metal. Las importaciones netas de cobre refinado en China alcanzaron su nivel más alto desde septiembre, impulsadas por la reposición de existencias y la ralentización de la producción de refinado.

El impacto de los aranceles de EE.UU. sería: alcista para el segundo semestre de 2026, impulsando las compras de metal a EE.UU. antes de su implementación en 2027, pero cesarían las importaciones excesivas y los precios del cobre probablemente caerían, lo que pone de manifiesto los riesgos binarios.

De ahí que advierten que con el cobre cerca de máximos históricos, las compras chinas también podrían ralentizarse, dado que los pedidos de semiconductores ya se ralentizaron en mayo, y esto podría limitar el potencial alcista.

El papel de China

A la vez destacan que las señales de que China está reabasteciendo sus reservas en las caídas, hace que cualquier retroceso en el precio del cobre probablemente será de corta duración.

Por ahora, esperan que cualquier retroceso en el precio del cobre sea más breve y menos pronunciado de lo normal, ofreciendo oportunidades de compra puntuales.

Por su parte, los expertos del Citigroup se muestran optimistas respecto al cobre y pronostican que alcanzará los 15.000 dólares por tonelada en un año. Estiman que el precio del cobre alcanzará los 14.500 dólares por tonelada el próximo mes y los 15.000 dólares por tonelada en el plazo de un año.

Mientras que Goldman Sachs subió su precio objetivo del cobre para fin de año a 13.735 dólares por tonelada, desde los 12.465 dólares anteriores.